19 Jun 8:13 am

Conservadurismo

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Rosario Espinal

La República Dominicana es un territorio actualmente desértico para sembrar ideas, leyes y políticas públicas progresistas.

El país está estancado, e incluso retrocede en algunas áreas. Las desigualdades aumentan y la intolerancia se agudiza, mientras la élite política se cohesiona cada vez más en un proyecto patrimonialista de expoliación del Estado con el sostén de la derecha más recalcitrante.

Un ejemplo de retroceso es la reforma constitucional que el presidente Leonel Fernández Reyna publicitó como expresión de una revolución democrática, sin embargo, por los artículos aprobados, encamina el país a mayor desigualdad y exclusión social.

La semana pasada, en su artículo “El mito conservador” (Clave, 12 de junio), Wilfredo Lozano planteó que conservadora son las élites no la sociedad, y que el conservadurismo de las élites dominicanas se debe al predominio del proyecto clientelar que impide apostar a una democracia de ciudadanía.

Comparto con Lozano el argumento de la relación entre élite, patrimonialismo y conservadurismo, pero no que sólo las élites definen el carácter conservador o liberal de la política.
Ciertamente, las élites juegan un papel fundamental en avanzar o no un proyecto liberal; pero las élites también sintonizan con los espacios y los tiempos.

Si no sienten fuertes demandas sociales para impulsar el liberalismo, se acomodan en proyectos patrimonialistas-conservadores de mayor rentabilidad cortoplacista.

Para que las sociedades articulen proyectos liberales tienen que producirse al menos dos condiciones: la exclusión de un segmento importante de la élite del acceso al poder que le obligue a recurrir al liberalismo, y un liderazgo renovador que encuentre anclaje en segmentos importantes de la sociedad.

Ambas condiciones se dieron a principios de los años sesenta. Sectores empresariales y profesionales se aglutinaron en torno al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y la didáctica política de Juan Bosch permitió la sedimentación del ideal liberal.

Excluido del poder de 1963 a 1978, el PRD consolidó su referente liberal en la versión boschista de criticidad social y luego en el proyecto socialdemócrata de José Francisco Peña Gómez.
Ambos líderes movilizaron la sociedad dominicana y articularon sujetos sociales dispuestos a luchar por los cambios que obstaculizaban los segmentos de poder conservador empresarial, militar, eclesial y norteamericano.

Que el Partido Revolucionario Dominicano y el Partido de la Liberación Dominicana hayan fracaso en impulsar desde el gobierno los proyectos liberales de sus dos grandes líderes es un capítulo histórico altamente decepcionante.

Es cierto que el conservadurismo de la élite política dominicana proviene de su obsesión con acceder al botín del Estado, pero también sucede que en República Dominicana no hay actualmente una base social sólida para construir un proyecto liberal progresista.

Un amplio segmento de la clase media y baja ha emigrado a otros países, y muchos de sus familiares viven de las remesas y se animan con la idea de emigrar. Eso desmoviliza.

Por otro lado, la masa más explotada son los haitianos que no pueden movilizarse por carecer de derechos políticos, y además, sirven de foco de terror para mantener activo el conservadurismo nacionalista.

Con estas condiciones, es difícil encontrar en la sociedad dominicana actual el potencial para constituir una fuerza transformadora liberal-progresista, porque el liberalismo requiere de inclusión social, y la sociedad dominicana se fundamenta en procesos de exclusión voluntaria o impuesta.

El conservadurismo dominicano no es un mito; permea de arriba abajo, aunque mucha gente se queje de su situación de vida y maldiga los gobiernos.

Desarticular el compacto conservador requiere de más imaginación política y compromiso social que lo mostrado hasta ahora por el Partido Revolucionario Dominicano y el Partido de la Liberación Dominicana, porque el proyecto clientelar deja rédito a los políticos y empresarios, y el quietismo social permite a mucha gente aspirar a ser partícipes del reparto clientelar.

Clavedigital.com.do

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