Había una vez un país en que las clases no se suicidaban
A propósito de las lisonjas de José Antonio Aybar a Saymon Díaz
En qué estaría pensando -o algo peor, qué convincentes “motivaciones” habrá tenido- el editor del suplemento Qué Pasa, del periódico El Nacional, José Antonio Aybar, cuando se decidió a lisonjear de una manera tan inesperada como sospechosa, al controversial empresario Saymon Díaz en la columna Q Qué de ese vespertino, el pasado jueves 18 de junio.
Según Aybar, “de los empresarios artísticos jóvenes, Saymon Díaz es uno de los que mejor trato dispensa a la prensa”.
Quizás sea conveniente recordar que hace menos de un año, el 23 de agosto del año pasado para ser exacto, los espalderos de Saymon Díaz, Josué Vargas y Rafael Emilio Vargas, con una arrogancia desbordante, arrastraron como un perro al periodista Vianco Martínez en el Teatro Nacional, lo golpearon y los desconsideraron delante de la gente, en una situación en la que aun está pendiente esclarecer el papel que jugo Díaz tras bambalinas.
Cada vez que se ha referido al hecho, Saymon Díaz lo ha hecho con soberbia y justificando con sorna una violencia tan desproporcionada, como decadente en contra de un principio establecido en la Constitución de la Repùblica que él y sus protectores oficiales han convertido una vez más en un simple pedazo de papel, pero usado en el baño.
Entonces, de qué buen trato a la prensa habla Aybar en sus extrañas lisonjas. Las únicas prendas que ha mostrado Saymon Díaz en su incomprensible irrupción en la vida pública de este país, ha sido la soberbia y la parejería, además de una gran cantidad de dinero.
Saymon Díaz es el empresario que da peor trato a la prensa, es el más arrogante de todos, el más altanero, el más ignorante, el que más conflictos ha enfrentado por su arrogancia y el más dispuesto a atropellar a todo el que se ponga por delante, incluyendo a sus competidores comerciales.
Si Saymon Díaz y los sujetos que utiliza para que le cuiden la espalda no han caído ante el peso de la justicia es porque tiene dinero, que es lo que hay que tener en este país para no dar la cara por la consecuencia de sus actos, y porque el Ministerio Público, en lugar de hacer su papel de acompañar a la víctima, se ha decidido a proteger, sin ningún reparo y sin ningún asomo de vergüenza, a los agresores de Vianco.
Al menos hay que concederle un gran “talento” para salirse con la suya y para poner de su lado a gente que, en lugar de estar escribiendo a su favor e inventándole virtudes que no tiene, debería recordar de qué lado están sus colegas, especialmente cuando son agredidos o mandados a agredir por sujetos como él.
Si seguimos el camino de José Antonio Aybar, pronto tendremos que decir “Había una vez un país donde las clases no se suicidaban”.

4 Comments
junio 19th, 2009 at 12:33 pm
Jijijijij, si seguimos el ejmplo de Jose Antonio Aybar, conseguiremos un yipeton con poco esfuerzo!
junio 19th, 2009 at 2:14 pm
y que es lo que pasa con ese tipo
junio 19th, 2009 at 3:19 pm
Que lambón es Jose Antonio Aybar