¿Las protestas sociales son dirigidas por el narcotráfico?
Tahira Vargas
Las protestas sociales son claras manifestaciones de los vacíos en la ejecución de políticas sociales y de las desigualdades en la intervención territorial de la actual gestión de gobierno. Esta ha concentrado su mayor inversión en Santo Domingo descuidando y abandonando el resto del país como se muestra en el Informe de Desarrollo Humano 2008 del PNUD.
En lo que va de año (Enero-Julio 2009) tenemos un registro extraído de la prensa de que se ha producido un total de 209 protestas en distintas localidades del país con un promedio de 29.85 protestas por mes, casi una protesta diaria. Estas cubren casi toda la radiografía nacional exceptuando las provincias Elías Piña, Samana e Independencia.
En todas las localidades se demandan obras vinculadas a la reparación y construcción de caminos vecinales (demanda básica del campesinado para la colocación de sus productos), abandono de la producción agropecuaria, deficiencias en los servicios básicos (agua, electricidad), reparación de calles y construcción de obras comunitarias.
Cada mes se incrementan las protestas realizadas desde las comunidades rurales con marchas, paros y piquetes convocadas por las organizaciones comunitarias.
Las demandas sociales que generan las protestas no son canalizadas por las autoridades locales y escasamente se muestran procesos de diálogo y acuerdos con las organizaciones. Por el contrario, la reacción de las autoridades ha sido la de la indiferencia o darle la espalda a las comunidades, reprimir, y desacreditar a los dirigentes de las mismas con acusaciones absurdas de que están vinculados al narcotráfico o que tienen fines políticos.
En estas declaraciones se presentan fuertes contradicciones y un total desconocimiento de la realidad social del país. Algunas de las incongruencias presentes son las siguientes:
1.
¿Cómo se explica que los dirigentes populares estén vinculados al narcotráfico cuando los pocos procesos que se desarrollan en las comunidades de prevención al consumo y venta de drogas son realizados por las organizaciones comunitarias y las Ong’s en diferentes comunidades?
2.
¿Creen estos funcionarios que la vida en los barrios y comunidades rurales del país es de bienestar y no existen grandes problemas sociales que el gobierno no resuelve ni invierte en su resolución? ¿No saben estos funcionarios del gobierno que muchas comunidades del país se pasan hasta más de 10 horas sin energía eléctrica y que hay comunidades rurales que ni siquiera tienen conexiones al servicio eléctrico como las de los Almácigos-Santiago Rodríguez?
3.
En los últimos reportajes y denuncias de acciones del narcotráfico en el país (caso Paya, Puerto Plata, Bonao) se muestran vínculos del narcotráfico a instancias de poder, de control y de seguridad que no tienen nada que ver con las organizaciones comunitarias.
4.
Resulta contradictorio que los funcionarios deslegitimen las protestas descalificando a sus dirigentes y por el otro lado el Presidente de la Republica decida celebrar un Consejo de Gobierno para revisar las demandas sociales de las mismas.
Definitivamente este gobierno y sus funcionarios tienen grandes brechas en sus vínculos con la población y su contexto social y desconocen la realidad de pobreza -abandono en que se encuentra.
El énfasis en las acusaciones de fines políticos y de narcotráfico es una tendencia riesgosa hacia la legitimación de la represión, persecución y autoritarismo hacia dirigentes comunitarios presente en el período de los 12 años de Balaguer. Repetir patrones autoritarios, de represión y ajusticiamiento quebraría la débil democracia que tenemos y afectaría la gobernabilidad de la actual gestión.
Una demostración clara de que al gobierno le interesa resolver los problemas sociales y fortalecer la democracia es poner los oídos en las protestas y demandas sociales. Estas sirven como termómetro de evaluación de la gestión mostrando sus debilidades y facilitando que sean revisadas y corregidas. Igualmente se debe romper con el uso de métodos violentos por las fuerzas policiales en estas manifestaciones.
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julio 29th, 2009 at 10:27 am
Plan de Acción Revolucionario
Propuesta Histórica
Breves Antecedentes Históricos
Nuestro objetivo a largo plazo es imponer el modo de producción comunista en el nivel internacional, desde que el capitalismo es “un sistema social cuyas leyes engloban el planeta entero”. Mientras que en el corto plazo aspiramos a derrocar la facción dominicana de la burguesía mundial. No se trata de una separación de las fases sino de un ordenamiento de las mismas como parte de un mismo proceso simultaneo de revolución permanente. ¿Cómo podemos avanzar en la consecución de nuestro objetivo y cual es la tarea central de nuestro movimiento? ¿Cuáles obstáculos tenemos que destruir? ¿Qué clase se beneficiará de esta destrucción positiva?
Lo primero que hay que hacer es deslindar los campos para poder observar con claridad meridiana las raíces del conjunto de estructuras que mantienen al proletariado atrapado, luchando por objetivos que lo niegan como clase revolucionaria. La facción de izquierda de la social democracia, “el Frente histórico entre el proletariado y la burguesía…, los representes de la conciliación de clases, han impulsado la renuncia del proletariado a sus propios intereses”, argumentando que su número y grado de desarrollo, de la constelación de Estados que son calificados del “tercer mundo”, no se corresponde con las tesis determinantes avanzadas en el primer Manifiesto del Partido Comunista. Plantean que la realidad en el Continente europeo es “distinta” a la de los “países en vías de desarrollo”. Todavía hoy, en pleno siglo xxi, observamos a esas estructuras “comunistas” cometiendo los mismos “errores”.
En términos generales podemos afirmar que a la vieja generación de trotskistas, stalinistas, maoístas, castristas, guevaristas…etc., se les ha sumado los “chavistas” o lo que es lo mismo el “marxismo bolivariano”. Estamos hablando de la facción de izquierda de la social democracia, que considera, en términos generales, “el socialismo como el desarrollo de las fuerzas productivas capitalista bajo la administración de los obreros y/o del partido “comunista”, a lo que se agrega, según las versiones, cierta dosis de depuración de las calamidades mas evidentes del capitalismo (esto último es evidentemente una utopía reaccionaria. (Ver La Contrarrevolución Rusa y El Desarrollo del Capitalismo; Grupo Comunista Internacionalista, Libros de Anares, 2009). Esa concepción del socialismo remite a la conciliación de clases que ha sido el obstáculo principal que le ha permitido a la burguesía cambiar de gobierno en cada periodo de crisis aguda para conservar el poder. Ha sido esa práctica la que ha impedido que el proyecto histórico de nuestra clase no se haya podido convertir en una realidad mundial: revolución comunista.
La generación nueva de proletarios tiene que saber que continuar combatiendo desde esas estructuras es luchar por los objetivos históricos del capitalismo. Tiene que estar consciente que es el actual ciclo de destrucción de capital y fuerzas productivas el que está imponiendo la unidad de las fracciones que no pueden competir. Es este ciclo de destrucción nuevo el que está haciendo salir a la luz la unidad conceptual entre todos los aparatos demostrando que nunca existió una ruptura teórica fundamental entre los que preconizan la simple evolución del capitalismo al socialismo y los que defienden la “revolución violenta”.
Entonces, la tarea central consiste en centralizar a todos los elementos revolucionarios que están surgiendo en el nivel internacional para añadir fuerza a la estructura comunista ya en marcha, estableciendo entonces una línea de demarcación entre nuestro ataque y aquellos llevados a efecto por el reformismo armado. Por ejemplo, mientras ellos nunca atacan la base del capital, es decir su estructura económica, su modo de producir, distribuir y consumir mercancías; nuestra práctica es la negación positiva de su accionar.
GUIA TEORICA
El plan de acción histórica tiene dos dimensiones, la primera considera los retos teóricos y la segunda trata de suplir a los militantes de las comunidades en lucha de acciones específicas que eleven el nivel de respuesta de sus prácticas.
OBJETIVOS
A partir de los antagonismos de clase que existen entre la concepción social demócrata y la comunista, y el nivel de la lucha de clases nos hemos propuesto alcanzar los siguientes objetivos para elevar la calidad de las respuestas que están dando las comunidades en lucha:
*Afirmar el carácter consciente del movimiento comunista en su lucha histórica larga, distinta a la de todas las fuerzas e ideologías de la contrarrevolución afirmando, cada vez con mayor claridad, la unidad armónica entre la dictadura del proletariado y la abolición del trabajo asalariado. La destrucción de las relaciones capitalistas de producción es necesariamente una actividad despótica (el despotismo de las necesidades humanas contra la ley del valor) por la fuerza organizada y centralizada del proletariado imponiendo su dominación de clase: el Estado proletario mundial. Este Estado no es ni libre ni popular, porque no unifica capas o extractos de clase. El es exclusivamente el proletariado organizado como partido y no es construido para beneficiar los intereses de la libertad, sino sobre la base de la necesidad de suprimir todas las fuerzas de la reacción a través del terror revolucionario. Las corrientes diferentes que, en nombre del autoritarismo, niegan la necesidad de cualquier Estado o reclaman hacer el Estado de transición “libre”, “popular”, “democrático”, o en el cual fuerzas no-revolucionarias podrían participar, no solo están contribuyendo a sembrar confusión en el seno del proletariado sino que están sirviendo objetivamente a la contrarrevolución.
*El Estado proletario no tiene nada que ver con el Estado burgués existente o con el gobierno “obrero”. El objetivo de la lucha proletaria no es “tomar el poder del Estado y ponerlo a su servicio”, porque el Estado burgués (quien sea que pudiera estar dirigiéndolo) continuaría reproduciendo capital sin parar. Cualquier intento de usar el Estado burgués para servir los intereses del proletariado es una utopía reaccionaria y es uno de los mejores métodos de la contrarrevolución para desviar los efectos devastadores de la insurrección obrera contra el Estado burgués y contra la tiranía del valor el mismo valorizándose. Por el contrario, el objetivo es destruir, demoler desde arriba hasta abajo el Estado burgués y su poder socio-económico. El Estado burgués nunca desaparecerá. Es necesario suprimirlo y demolerlo a través de la violencia, al mismo tiempo que suprimimos la dictadura democrática y mercantil de donde emerge y que reproduce. Por el contrario, el único Estado que “desaparece” es el del proletariado (el semi-Estado) que, en el curso de su desarrollo, consolidación y extensión, se abole a si mismo en el mismo proceso de liquidación del Capital.
*La revolución proletaria entonces no tiene nada que ver con la toma de la dirección del Estado con el objetivo de alcanzar “reformas sociales”. Por el contrario, desde su inicio hasta su objetivo final, es una revolución social, llegando desde la necesidad social para destruir completamente todo el poder de la sociedad burguesa (militar, económico, ideológico, político…) y tiene a la sociedad comunista como su objetivo. La revolución emerge de la separación del ser humano real de su ser colectivo (Gemeinwesen) y su objetivo es la constitución de la verdadera Gemeinwesen del hombre. Es obvio que esta revolución social, en el sentido que requiere del derrocamiento del poder existente y contiene la necesidad de destruir y disolver, incluye la lucha política. De cualquier manera, cuando su actividad social organizada se inicia y su propio objetivo y contenido emerge, el comunismo rechaza su envoltura política.
Por esta razón, la revolución proletaria no puede ser reducida a una cuestión económica de gerencia de la producción, de control obrero, etc. Para alcanzar la actividad organizada de la sociedad hasta lograr el comunismo, la revolución proletaria tiene que destruir violentamente todas las instituciones y aparatos de la contrarrevolución que aseguran y mantienen la dictadura del valor contra las necesidades humanas.
*La variación politicista de acuerdo a la que el proletariado esta supuesto a tomar el Estado de la sociedad capitalista para reformar la sociedad y la variación economicista de acuerdo a la cual el problema es reducido a la toma del poder, controlando y poniendo en marcha la producción y distribución son casi siempre combinadas en una sola “teoría”. Ellas constituyen ideologías fundamentalmente contrarrevolucionarias las cuales han, en momentos cruciales, servido como barreras ultimas para el mantenimiento de la sociedad capitalista. Esta es la razón por la que el proletariado tiene que confrontarlas, suprimirlas y enterrarlas.
*Obviamente, antes y durante toda la fase de insurrección, el proletariado tomara los medios de producción (fabricas, centros de comunicación, minas, campos…). Toda esta actividad tendrá que ser el triunfo internacional generalizado de la insurrección como su objetivo central, firmemente rechazando cualquier ilusión de administrar la sociedad sin la destrucción de la contrarrevolución organizada. Para este fin, es indispensable alcanzar la centralización como también la organización mas desarrollada del proletariado en partido.
Solamente el Partido Comunista, forjado sólidamente a su programa histórico, puede desarrollar una acción centralizada y centralizadora la cual puede evitar dispersión localista, ilusiones de autogestión, federalismo democrático e intercambio entre unidades de producción independientes (una suerte de trabajo privado opuesto al trabajo social y entonces a la reorganización mercantil). Solo el Partido Comunista y su acción centralizadora pueden dar una dirección única a todos los proletarios y garantizar un máximo de centralización de fuerzas para aplastar económica y políticamente la contrarrevolución.
*La insurrección armada constituye un salto cualitativo en la lucha pero este salto no es irreversible. La insurrección armada no destruye el Estado burgués. Este solamente será destruido por la liquidación de todas las bases que lo soportan y esto no es posible en un solo país o constelación de países. Este es el por que, en los bastiones proletarios donde la insurrección ha triunfado, el proletariado tendrá que usar el poder que posee sobre esa parte de la sociedad capitalista mundial para expropiar y atacar al Capital en todo terreno (político-militar, propagandístico, económico, etc.), tomando directamente todo los medios disponibles para orientar la producción y distribución de acuerdo con sus necesidades e intereses (esto es las necesidades e intereses de la humanidad). Esto implica la destrucción de la sociedad de mercancía y trabajo asalariado. De todos modos, todas estas medidas tienen que estar estrictamente subordinadas al objetivo central: extender la revolución en el nivel mundial.
Toda ilusión relacionada con la posibilidad de construir un Estado “obrero” (¡o algunos de ellos!) en el marco de la economía mundial de producción de mercancía tiene que ser rechazada, como también, aun con mas razón, la ilusión de construir el socialismo en un solo país o grupo de países. Este es el por que es indispensable que la centralización y la dirección efectiva del movimiento comunista debería de ser única y global y que todos los intereses nacionalistas y regionales (siempre burgueses) deberían ser combatidos firmemente, cada parte siendo subordinada al interés general del movimiento. Solo la centralización compacta y orgánica del proletariado mundial, constituido como partido y fortalecido programáticamente, numéricamente y militarmente en batallas insurreccionales, será capaz de enfrentar todos los intentos de restauración capitalista.
*La revolución proletaria no tiene nada en común con las “revoluciones” políticas de la burguesía-ni en sus objetivos ni en sus fases intermedias, excepto cuando llega el momento del uso de las armas y al derrocamiento del poder existente. Las “revoluciones” burguesas tratan de cambiar el personal del gobierno o una forma del Estado nacional por otra. La revolución proletaria, en cambio, tiene que destruir el Estado nacional y liquidar toda nación y país. (Ver Tesis de Orientación Programática).
RETOS DE LA COMUNIDAD
El plan de acción histórica describirá los retos de la comunidad, por ejemplo, problemas de salud, empleo, vivienda, producción, distribución y consumo de alimentos y otras necesidades a partir de su determinación por las relaciones de producción capitalista.
PAQUETE DE ACCION
Los paquetes de acción serán divididos en sectores directamente relacionados con las estructuras que generan el agravamiento de las condiciones de vida de la masa proletaria y en áreas que tienen la responsabilidad de apoyar las políticas represivas de la burguesía. La coordinación de las acciones tiene la intención de imprimirle simultaneidad a las mismas como parte del proceso de destrucción positiva del modo de producción y la tentativa de extender la revolución social a nivel internacional.
PAQUETE DE ACCION PRINCIPAL
Si se coordina la acción contra cada sector estaríamos contribuyendo al plan internacional de extender la revolución en el nivel mundial. Por ejemplo, y a partir de las condiciones de vida de la masa proletaria que esta luchando y otras que podrían entrar al escenario político, respetando sus formas de lucha, pero siempre debidamente coordinadas, hay que indicarles que tipos de acciones específicas necesitan ser tomadas para producir un cambio revolucionario en el corto plazo.
Tomemos al Colegio Medico y la Asociación de Profesores Dominicanos, dos sindicatos que tradicionalmente han estado luchando por mejorar las condiciones de vida de sus afiliados. El CMD juega, en el sector salud, un papel importante en la promoción de la salud y prevención de enfermedades a través de la implementación de programas de salud al lado de la Secretaria. Desde el punto de vista histórico esa esfera de producción capitalista lo único que ha logrado es reproducir a una potencia mayor los problemas. Entonces para elevar el nivel de las luchas y superar el marco del capitalismo, sugerimos que los ataques de los nucleo de trabajadores de la salud que hemos sugerido tienen que ser dirigidos contra CMD y todo el aparto de salud con la intención de conquistar esas estructuras e iniciar su destrucción positiva. Lo mismo tienen que hacer los maestros, tomar la Secretaria y Distritos escolares antes de iniciar una fase nueva de la insurrección. Ambos sindicatos, igual que todos los demás, lo único que han logrado es encuadrar las luchas del proletariado en el escenario capitalista. El objetivo a destruir es el trabajo asalariado.
Y así, la correcta coordinación de las comunidades en lucha aborda el reto de la puesta en práctica de nuestro plan de acción, el cual estaría determinado por la falta de entrega política, coordinación, recursos financieros y la falta de preparación teórica. De todos modos, queremos adelantar que la segunda fase del plan preparará, como se indica en algunos párrafos, las herramientas y mecanismos para la destrucción positiva de la sociedad burguesa y su Estado. Y decir que entre los elementos que serán tomados en consideración estará la definición y practica de la línea revolucionaria en la fase nueva, su coordinación y recursos. Esta es nuestra mejor manera de ser comunista.
Con saludos calurosos,
Ballista, por el Grupo Comunista Internacionalista