De cumbre en cumbre
Olaya Dotel
El Diálogo Nacional, la Cumbre, los Diálogos Populares y, por último, el Diálogo por la Educación son cuatro convocatorias realizadas por las presentes autoridades a través de las cuales se han pretendido, y se pretende, llegar a acuerdos nacionales y locales.
Finalizado el Diálogo Nacional, y sin cumplir los acuerdos realizados en éste, se realiza la Cumbre de las Fuerzas Vivas de la Nación. Sin llegar a cumplir los acuerdos de la Cumbre, el presidente Leonel Fernández inicia el Diálogo por la Educación en el presente mes de agosto con el objetivo llegar a acuerdos para el fortalecimiento de la calidad de la educación. Sólo recordar los acuerdos pendientes del Foro Presidencial por la Excelencia Académica, en el año 2005, evento en el que fueron consultados académicos en diversas áreas del saber, en distintos puntos del territorio nacional.
No podemos dejar de mencionar los Diálogos Populares en el interior del país, donde el Presidente de la República da seguimiento a compromisos anteriores y asume muchos más, ni tampoco los múltiples seminarios internacionales que ha realizado el gobierno peledeísta, donde se han debatido importantes temas relacionados con la economía y la política nacional e internacional
Si las presentes autoridades gubernamentales fueran evaluadas por la creación y promoción de espacios de diálogo para la realización de acuerdos sociales nacionales habría que otorgarles la máxima puntuación. No obstante, si la evaluación fuera sobre el cumplimiento de los acuerdos arribados en dichos espacios de diálogo reprobarían con una calificación muy baja.
El convocar a diálogos para luego no cumplir con los compromisos se ha convertido en un juego extremadamente peligroso. El Presidente de la República y su gobierno están debilitando uno de sus principales instrumentos de Gobierno: el diálogo. Los sistemáticos incumplimientos van desgastando la credibilidad de las autoridades y con ésta la confianza, la cual es imprescindible para llegar a acuerdos mínimos en cualquier sociedad. ¿Las posibles consecuencias? La ruptura del diálogo y con éste la pérdida de la gobernabilidad del país.
El Gobierno dominicano, en la persona del Presidente, no requiere de otra Cumbre de las Fuerzas Vivas para reorganizar y dar mayor transparencia al gasto público o incrementar el presupuesto dirigido a educación, salud y seguridad social. Implementar en su totalidad la Ley de Compras y Contrataciones, la Ley de Función Pública, así como el Sistema Nacional de Planificación enviaría señales importantes que contribuirían a restaurar la credibilidad de las presentes autoridades.
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