Trascender la memoria
Miguel D. Mena
Perdimos la guerra, fallamos en la Resistecia, nos subimos en el carro de los perdedores y todavía no nos damos cuenta.
Lo de Abril, ¿qué fue? ¿Guerra? ¿Revolución? ¿Qué es lo que hay que aprender de “Abril”?
Todavía nos resistimos a la verdad del momento y nos inventamos un mito sobre hechos, héroes, circunstancias.
El problema no sólo son todos los cuentos, cuentecitos y cuentazos, sino la manera en que muchísima gente le ha cobrado la pensión a lo que significó tanto dolor, sangre, pérdida, esfuerzo, sueño, esperanza.
El problema no es el haber luchado en “Abril” o en “Junio”, sino el haber sido consecuente por aquellas razones de lucha.
Los dominicanos de la modernidad (los de después de 1978) hemos vivido en un incienso permanente de verdades completas, verdades a medias, falsedades, heoricismos baratos y heroicismos caros. Hemos estado subsidiando a una generación que lo único que hizo fue haber estado en “Abril” pero muchísimas veces no haber estado en lo que pasó después de 1965. ¿Y qué ha pasado con Balaguer?
El ejemplo más conmovedor fue el del valientísimo comandante de los míticos “Ranas”, Monte Arache, defendiendo la dignidad del pueblo en 1965 y un par de años después asisitendo conmovido al entierro de su viejo amigo Ramfis Trujillo. La lista podría seguirse con cantidad de gente pero por ahora tengo que ahorrar algunos gramos de paciencia.
Ahora “Abril” es un gran negocio. También “Junio” es otro gran negocio. “Enero”, “Febrero”, “Marzo”, sí, todos los meses son un gran negocio. Me gustaría saber todo el dinero que paga el contribuyente a esta maquinaria narcisista donde se muele el tema de la memoria, sin valorizar una palabra clave: “Democracia”.
¿Cumplimos nuestros papel de patriotas cuando gritamos un “Oh éste” y “Oh el otro” mientras la concurrencia aplaude y los nietos de los héroes reciben el espaldarazo del funcionario de turno y se sigue pensando que todo es una cuestión de raza, de sangre, de genes, de castas, de apellidos con cien años de presencia aquí y allá, y de un país donde la gente te sigue preguntando que qué apellido tienes como si el mundo fuese una cuestión de encastamiento y pasados y “gente de raza”?
En nuestro país vivimos para el reinado de los “hijos de..”
“Los hijos de…”, “los sobrinos de..”, “los nietos de…”, “las novias de los hijos de..”, “la prima del novio de la hija de..”, todos los “de..” del mundo lo ocupan todo en este mundo insular.
Todos los “de” se aferran obligatoriamente a los “días históricos de…” y ahí vienen “Abril” y “Mayo” y “Junio”, ahí vienen los “rostros de”, las camisetas con la “memoria de”, y los niños y niñas bobaliconas reciclando la utilería MTV mientras se desplazan en la yipetica con la bandera verde o roja en alto y “la memoria de..” bien en alto, y ahí están los seminarios, las conferencias repitiendo las mismas vainas de “los días de”, como si no tuviéramos memoria. Y así leemos cada año una nueva revelación del General Imbert Barreras diciendo que no, que fueron tantos balazos, que no, que la cosa fue así y asá. Y así tenemos a los mismos héroes y heroinas, cada vez más cansados, oyendo y haciendo lo mismo, impertérritos, mientras la masa asume el mismo gesto, puntualmente, año tras año….
¿Podríamos en algún momento dejar a los héroes en sus lugares? ¿Vivimos? ¿Tiene que ser nuestra vida sólo el guión que te donaron los héroes y los luchadores y los caídos y los combatientes?¿Te percatas de que el trujillismo y el trujillazo siguieron ahí, que Balaguer y el balaguerato se instalaron en los chips cerebrales del buen dominicano? ¿Es posible pensar un país al margen o al menos, más allá de ABRIL y JUNIO y MAYO?
El año próximo se acabará el primer decenio del siglo XXI.
Pero, ¿estamos en el siglo XXI?
Clavedigital.com.do

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agosto 28th, 2009 at 9:30 pm
Núcleos de Trabajadores
Introducción Necesaria
Nuestro grupo ha estado insistiendo, a partir de una lectura comparativa, critica y reflexiva de los momentos de la historia del movimiento comunista, que ha existido una “discrepancia” entre la teoría y la práctica de la facción de este en la República Dominicana,(usamos las comillas en “discrepancia” porque de hecho no existe una separación entre teoría y práctica) por lo que este último no pertenece a su la línea histórica revolucionaria. De ahí la necesidad de apropiarse de sus elementos constitutivos, de su teoría revolucionaria para iniciar la formación de un movimiento que responda correctamente a los contenidos del Programa Comunista. La historia de la lucha de clases ha demostrado que los elementos constitutivos de ese programa histórico han estado ausente desde el mismo inicio de las luchas obreras en 1900. Entonces, si queremos ser parte de aquella historia y colocar al proletariado revolucionario como vanguardia de la misma, tenemos que crear un movimiento nuevo a partir de la experiencia de la lucha de clase revolucionaria mundial contra el capital y su Estado, con el objetivo de guiar correctamente a toda la clase trabajadora , que impulse la creación de los órganos de la dictadura social del proletariado, un “Estado” nuevo sobre la base de ésa experiencia mundial y resolver la crisis histórica y económica que han reproducido todos los gobiernos republicanos del Estado burgués en la República Dominicana. Se trata de abrir un proceso “local” de destrucción de capital, del poder político, que posibilite la transición de un modo de producción a otro en el nivel internacional.
Apropiar la teoría revolucionaria del movimiento comunista, para crear estructuras permanentes en la República Dominicana, no es una tarea fácil debido al trabajo casi perfecto realizado por la social democracia en nombre del comunismo, pero se puede lograr si iniciamos el proceso planteando el problema a partir de las causas históricas del momento que culminó en 1871. Durante ese período la lucha abierta contra el capitalismo produjo un viraje radical en la estrategia revolucionaria mundial, independiente de que esos acontecimientos culminaron con la derrota de la ola de acción revolucionaria de aquel año, en lo adelante había que asumir la lucha frontal contra el capital para instaurar, sin etapas democráticas, la dictadura del proletariado. Pero a principio del siglo XX, antes de la primera guerra capitalista generalizada iniciada en 1914, el partido bolchevique introdujo un programa contrarrevolucionario, lo dividieron en dos un programa mínimo y otro máximo, argumentando las condiciones particulares del capitalismo ruso, restaurando la estrategia superada; después, en 1921 se funda el Partido Comunista Chino y adopta las condiciones impuestas al movimiento internacionalista, un discurso y estrategia de coalición que obligaba a los comunistas a apoyar los movimientos de liberación, que habían sido superadas también por las acciones del proletariado.
Las organizaciones y partidos que reclaman el comunismo en la República Dominicana heredaron el programa radical de la social democracia instaurado en Rusia a partir del 1918, y lo han pasado como parte del programa proletario, ahí están los documentos de la Liga de Obreros y Artesanos, del Partido Socialista Popular, del Movimiento Popular Dominicano, del 1j4, 14 de junio y de todos los grupos que han nacido de ellos. En sus documentos el lector atento encontrará, en términos generales, el cuerpo de conceptos de la política oportunista. La experiencia de la Comuna de Paris, y de la transformación de los soviets en órganos de gestión del capital tan temprano como 1918 no fue asimilada correctamente por la dirección del movimiento en la República Dominicana, y continuamos aplicando la estrategia de alianza de clases, de Frente de Masas, asumiendo tácticas diferentes a partir de los cambios efectuados por el desarrollo del capitalismo, aplicando la ideología del mal menor que hasta el día de hoy le ha posibilitado a la social democracia, entre otras cosas, imponer la polarización de clase, consignas erráticas…, apoyo a esta o aquella “democracia popular”, “poder popular…”. Ahí los observamos utilizando el mismo discurso democrático, la misma práctica de boicot contra el proletariado, tratando de “democratizar el Estado”, producir una “revolución democrática”, construir un “poder popular”, crean un “Colectivo de Organizaciones Populares”, un “Frente Amplio de Lucha Popular”, trabajan para instaurar un “gobierno de transición”, en fin usted los agrupa a todos y se dará cuenta que tienen el mismo programa que la facción radical de la burguesía, por lo que es obvio que a su llegada a la dirección del Estado reproducirán la tiranía del dinero. ¡Ese ha sido el papel que le ha asignado el capital!
Ahora bien, el dominio de la política oportunista no descarta la existencia de elementos, fracciones de nuestra clase que en esta isla han intentado romper con la política del capital, pero por la “falta” de una referencia internacional comunista han sido absorbidos por fracciones del capital, y otros que, a pesar de los esfuerzos realizados por nuestro grupo, no hemos podido establecer ningún tipo de contactos.
Podemos afirmar, que en el caso particular de la facción del movimiento comunista en la República Dominicana, es incorrecto plantear que la “izquierda” ha involucionado como planteó el Dr. Juan Isidro Jiménez Grullón en “La falsa Izquierda”, pues ninguna organización o Partido “Comunista” ha asumido los elementos constitutivos del programa del Partido histórico. Peor todavía, en
1973 el Prof. Bosch dirige la formación del “Partido de la liberación
Dominicana” a partir de una estrategia que había sido superada por la historia, lo cual lo constituía en un fraude revolucionario al lado de todas las organizaciones, grupos y partidos de “izquierda”; también Leopoldo Grullón decide antes de morir, junto a un grupo de militantes, formar su propia compañía por acciones y deja el PACOREDO, surge otro grupo “marxista-leninista” que lucha por “la liberación nacional y el socialismo.” En términos generales podemos afirmar que esas son las causas históricas que han determinado la bancarrota de la política oportunista de todos los intentos realizados por reproducir la polarización burguesa.
Los contenidos de sus plataformas han reproducido, con algunas variantes, el mismo discurso y la política oportunista instaurada oficialmente a partir del Segundo Congreso de la Tercera Internacional Comunista de 1920. Su discurso y lucha democrática así lo confirma; el discurso del PACOREDO es patético, de ahí que, y a pesar de que sus mejores militantes han caído con el fusil en las manos combatiendo(los del MPD y del 14 de Junio), no lo han hecho luchando por el programa comunista sino levantando la bandera de una facción del enemigo histórico del proletariado: la burguesía. No han involucionado, todo lo contrario, su lucha por el desarrollo de la economía nacional, por instaurar una “verdadera democracia”, por que se respete el “Estado de derecho”(¡risas!) ha contribuido a que la burguesía halla podido reproducir la atomización del proletariado.Se confirma lo planteado por Karl Marx en E 18 brumario de Louis Bonaparte, 1851-1852, en torno al giro democrático dado por el capital a las reivindicaciones sociales del proletariado y el contenido peculiar de la social democracia… (Ver, Contra la Democracia de Miriam Qarmat)
En el plano internacional han apoyado siempre sus formas de Estado, sus gobiernos democráticos, su poder popular, sus marchas pacíficas, piquetes, bloques burgueses, Sindicatos, celebraciones del Primero de Mayo, y otras instituciones y formas de lucha burguesas…. Aliándose a una de las fracciones del capital, como lo hicieron durante la guerra civil de Abril de 1965, cuando impusieron los “comandos” como mecanismos de control de las energías de la guerrilla social que surgió en la batalla del puente Duarte, como lo están haciendo hoy llamando a la nueva generación de militantes a que formen parte de la Coordinadora Bolivariana, para supuestamente “enfrentar” al Imperio
Norteamericano.
Ante la bancarrota política y militar de todo su paradigma vestido de rojo, sale a la luz pública lo que verdaderamente han sido: el ala radical de la política social demócrata en la República Dominicana. Eso es lo que explica el carácter contrarrevolucionario de la sátira de “programa revolucionario” del último aborto practicado a los grupos de “izquierda” en esta isla: “Fuerza de la Revolución”. Cuando usted lee eso puede comprender por qué el éxodo permanente desde todos esos grupos. Con su “teoría” han logrado contribuir a desviar las energías y luchas proletarias, ahora son “caamañistas” y desde que siempre han sido “maoístas”, “guevaristas”, es la misma mierda. Reproducen, igual que el PACOREDO con su sátira de “programa revolucionario” radial, las alianzas promovida por el Partido “Comunista” Chino desde que fue dirigido por Mao Tse-Tung, hasta que a finales del 1970 formalizan su coalisión con la facción norteamericana de la burguesía mundial; y desde que la FR es una agencia del Estado “Socialista” Cubano “no saben” que éste asumió abiertamente el discurso nacionalista, (que siempre ha priorizado la alianza con la fracción “liberal” de la burguesía) después de más de cuarenta años de ideología oficial “marxista-leninista”, quitándose la careta para que podamos ver sin ningún esfuerzo lo que siempre ha sido: un Estado burgués.
A pesar de toda la muerte y asesinatos producido por la lucha interburguesa, en la cual la “izquierda” ha jugado un papel de primera fila pues a tomado partido al lado de una de las fracciones del capital en pugna, por eso las fuerzas militares que actuaron bajo la bandera de la OEA pudieron efectuar la operación limpieza contra nuestra clase en 1965, y en 1984 no contribuyeron a que el proletariado se reconociera como clase revolucionaria y atacara los destacamentos y fortalezas militares, lo cual demostró que tipo de “trabajo revolucionario” es el que han estado haciendo, reiteramos que hasta tanto no se rompa con toda esa tradición oportunista seguiremos observando su “táctica” abstencionista burguesa, su participación en procesos electorales, la participación del PACOREDO en el proceso comicial de 1990 así lo demuestra, sus ruedas de prensa, etc. etc. y, desde luego, todo bien justificadito por la forma ideológica burguesa por excelencia: el “marxismo”.
Dicho de otro modo, esta forma de plantear el problema le permitió a nuestro grupo encontrar las condiciones económicas y políticas que en 1789 obligaron al movimiento comunista a forjar una alianza con la burguesía francesa para derrocar a la Monarquía. Esa coalición fue determinante para destruir el dominio del modo de producción feudal e imponer en 1795 el Tratado de Basilea. Fue el escaso desarrollo económico del “modo capitalista de producción, y con él el antagonismo entre la burguesía y el proletariado” lo que obligó a las fuerzas revolucionarias de la época a participar en la guerra contra la Monarquía. Esa situación histórica del proletariado es explicada por Engels en los siguientes términos:
“…Si las masas desposeídas de París lograron adueñarse por un momento del
Poder durante el régimen de terror y con ello llevar al triunfo a la revolución burguesa, incluso en contra de la burguesía, fue sólo para demostrar hasta qué punto era imposible mantener por mucho tiempo este Poder en las condiciones de la época. El proletariado, que apenas empezaba a destacarse en el seno de estas masas desposeídas, como tronco de una clase nueva, totalmente incapaz todavía para desarrollar una acción política propia, no representaba más que un estamento oprimido, castigado, incapaz de valerse por sí mismo. La ayuda, en el mejor de los casos, tenía que venirle de fuera, de lo alto.”(“El socialismo Utópico”)
Esa situación histórica ha sido superada desde hace mucho tiempo y sin embargo todavía hoy la facción del movimiento “comunista” en la República Dominicana no ha superado el discurso burgués radical y sus concepción oportunista. Ha sido el desarrollo capitalista el que ha superado sus concepciones “marxistas”. Esos sectores, que con su accionar boicotean sistemáticamente la constitución del proletariado en clase revolucionaria, no han querido aceptar que el carácter antagónico de las relaciones de producción, concentración de fuerzas de clase impuestas por la burguesía y la acción revolucionaria del proletariado durante el período en cuestión posibilitó un viraje radical de la estrategia revolucionaria. Y continuaron aplicando la misma política oportunista: con cada desarrollo efectuado por el capitalismo cambiaban de “táctica”. Eso es lo que explica que, durante los años de 1970 el Partido “Comunista” Dominicano se aliara a Balaguer a través de su ministro de agricultura el Dr. Marino Vinicio Castillo; y que el Movimiento Popular Dominicano forjara una alianza con Elías Wessin y Wessin e intentaran aplicar la técnica del golpe de Estado para derrocar a Balaguer, (para después aliarse al PRD en el Acuerdo de Santiago), quien era asesorado por una oficina de la Central de Inteligencia Americana (CIA) instalada en el Palacio de la Policía Nacional.
La dirección de todos los grupos que participaron en la guerra civil de Abril de 1965 realizaron una interpretación de la situación del momento político y las tareas del proletariado antes, durante y después del conflicto armado incorrecta. Por ejemplo, antes del conflicto teníamos que llamar al proletariado a organizarse contra las instituciones políticas de la social democracia, contra los partidos políticos, los Sindicatos, impulsar la lucha contra todas las fracciones del capital y su aparato de Estado. Durante la guerra, la consigna derrotista revolucionaria aplicada magistralmente por nuestra clase en 1914 y antes de 1939 debió ser usada en contra de las fracciones en pugna y tratar de transformar la guerra civil en guerra
Revolucionaria. Pero no se obro de esa manera, y permitimos que la facción “constitucionalista” impusiera los “comandos” que habían sido creados al interior de las fuerzas armadas como forma militar de control y manipulación de las energías proletarias que surgieron en su seno y después pasan a controlar las energías surgidas en la batalla del puente Duarte. Después de la guerra reprodujimos el error de focalizar la lucha contra la administración que presidía un mojón,
Joaquín Balaguer, y con ello lo elevamos a la categoría de genio. “Confundimos” el blanco estratégico que había que atacar y (aunque recitábamos a Lenin y en todos los destacamentos existía una cita de él en torno al Estado, la práctica demostraba todo lo contrario) destruir, lo “confundimos” con el gobierno de turno que había sido la consecuencia inmediata del acuerdo de paz firmado por ambas facciones de la burguesía, y que “resolvía” las contradicciones mediante el reparto de los medios de producción y el control del mercado nacional e internacional de acuerdo a la fracción más decidida que había ganado la guerra: la norteamericana. Con el Acta de Reconciliación Dominicana y el Acto Institucional la burguesía se unifica, desarma al proletariado parcialmente armado, inicia su proceso de reconstrucción nacional y “se compromete a celebrar elecciones dentro de un plazo no menor de seis meses ni mejor de nueve, a partir de la entrada en vigor del (…) Acto Institucional”. (Ver, Tercera Parte, Proceso Electoral)
Ese cambio de correlación de fuerzas exigía una re-evaluación del proseo anterior a partir de una crítica reflexiva de los logros y errores cometidos. La fracción criolla más decidida aliada a la norteamericana logra unificar al resto de la clase, mientras que los grupos y partidos de “izquierda” terminan divididos y sin lograr una ruptura revolucionaria. El capital logra mantener la polarización burguesa a través de nuevas formas ideológicas de dominación de clase, cada “corriente” burguesa se asigna una etiqueta y “tareas revolucionarias” pertinentes a la reproducción de la atomización del proletariado. Logra que los acontecimientos recientes no sean interpretados a partir de los intereses del proletariado, dejando en manos de sus agentes sociales la falsificación de la historia de los acontecimientos en cuestión.
A los compañeros y compañeras militantes del período histórico que analizamos les faltó reflexionar críticamente en torno al trabajo de falsificación realizado por la social democracia en el nivel internacional. Aunque existen evidencias que demuestran que en el 14 de Junio se debatió y no se aceptó copiar acríticamente la experiencia del Partido Bolchevique, terminamos adoptando los conceptos determinantes de su paradigma. Sin embargo, una minoría de militantes revolucionarios en otros continentes tenía y tienen una concepción totalmente diferente a la nuestra. Desde nuestro punto de vista y después de 45 años cometiendo los mismos “errores”, consideramos que esa minoría, calificada por Lenin de “infantil”, tenían y tienen una concepción de la historia de la lucha de clases que ha demostrado ser correcta. Esos compañeros y compañeras lograron deslindar los campos y lograr una ruptura profunda y revolucionaria y avanzar en el continente europeo y mundial, preparando al proletariado para su acción revolucionaria contra la burguesía francesa en el siguiente momento político hasta instaurar el primer intento de dictadura proletaria: La Comuna de París.
Fue la claridad con que los comuneros plantearon la idea de la destrucción del Estado lo que posibilitó la ruptura teórica revolucionaria y el avance del intento de 1871. (La potencia de sus planteamientos obligó al movimiento comunista de la época a rectificar su posición en torno el Estado en su primer Manifiesto del Partido Histórico realizada en 1848). En el libro de Arthur Arnold, “El Estado y la Revolución “, 1877, el lector de las tesis puede encontrar cómo los comuneros lucharon por destruir el aparato de dominación de clase. Ahí se puede leer, a pesar de que no estamos de acuerdo con la concepción federalista de su autor, que ya se tenía una idea precisa del proceso de destrucción positiva. También podrán encontrar algunos elementos constitutivos del programa comunista recuperados por Marx en su obra de Partido, que posibilitó la acción proletaria de los soviets y comité de pobres contra la propiedad privada y el Estado en 1917 en Rusia.
A partir de ese momento histórico de viraje revolucionario, los militantes comunistas comprendieron que los próximos intentos, por imponer las afirmaciones programáticas esenciales del Partido Comunista histórico, contra la clase capitalista tenían que descartar la política de coalición y tratar de centralizar al proletariado en el nivel internacional para luchar contra el capital y el Estado. Esa experiencia es lo que ha motivado a nuestro grupo a redactar el presente documento, para que sirva de orientación programática a los explotados en la creación de los órganos de la dictadura proletaria. Entonces, ¿cuál es el objeto inmediato de las tesis?
Primero, provocar una discusión teórica con el objetivo de resolver la división de los movimientos obrero y comunista, recuperando así su fuerza político militar original.
Segundo, introducir Núcleos de Trabajadores Revolucionario en cada región, lo que significa constituir al proletariado en clase revolucionaria, como parte del proceso de preparación para destruir el Estado, se trata de centralizar al proletariado en el nivel internacional para producir una acción revolucionaria simultánea contra la burguesía.
Tercero, alcanzada la pretendida preparación teórica y militar del proletariado, hay que elegir una fecha para desatar la guerra revolucionaria contra la clase capitalista y destruir su modo de producción.
Esas primeras respuestas explican el intento teórico y que te invitamos a asumir. Las tesis y definiciones que se introducen, a partir de la realidad contrarrevolucionaria que vivimos, corresponden a un nivel de teorización de nuestro Núcleo, que si son asumidas por el lector atento crearan discusiones ricas en contenido, en torno a la creación de nuestro movimiento político y militar para convertirnos en clase revolucionaria. Se trata de iniciar un proceso de homogeneidad ideológica a partir de la división que se produjo en el seno de la Tercera Internacional Comunista en los años de 1920, crear estructuras permanentes de clase para romper la polarización burguesa que nos ha impuesto el capital.
Tesis sobre la constitución de Núcleos de Trabajadores Revolucionario
I
A partir de la imposición de la contrarrevolución en mayo de 1918 en Rusia, consolidada por la invasión militar de las fuerzas del capital dirigidas por el Estado Norteamericano, sofocando el fuego de la ola de acción revolucionaria, entonces aplastando el intento de instauración de la dictadura social proletaria, y la adopción de las tesis reformistas y contrarrevolucionarias presentadas por el Partido Comunista Revolucionario (bolchevique) a través de Lenin en el marco del Segundo Congreso de la Tercera Internacional celebrado en 1920, que imponían entre otras cosas el apoyo a los movimientos nacional liberadores, la participación en el proceso electoral…, se produjo una división en ambos el movimiento de la clase trabajadora y el movimiento comunista, provocando una involución teórica, que se ha prolongado hasta el sol de hoy (siglo XXI), restándole fuerza a ambos movimientos.
II
El socialismo es sinónimo de dictadura revolucionaria del proletariado en una escala mundial, es decir, la imposición del modo comunista de producción y del Partido Comunista hasta la desaparición de este último con la desaparición del Estado obrero y las clases. Esta forma de plantear el problema considera que la tesis del socialismo en un solo país tiene una esencia capitalista aunque sus ideólogos la vistan con un traje rojo para significar su carácter
¨comunista¨. Esta última concepción del socialismo remite a lo que Marx consideraba como socialismo burgués, que es la concepción que albergan los progresistas e independientes en la República Dominicana y el resto de América. Peor aún, esta concepción burguesa, que se impuso en Europa a principios del siglo XX, se consolidó en Cuba en 1959 y está tomando cuerpo en el resto de Ibero América; se trata de la tendencia más “radical” del capital que conforma su concentración, nacionalización, creación de cooperativas y otras formas capitalistas que son parte del proceso de repartición de plusvalía mundial y reproducción de las condiciones de explotación de la fuerza de trabajo y atomización de la clase obrera.
III
¿Cómo debemos definir un Núcleo de Trabajadores Revolucionario? Un elemento revolucionario es aquel que tiene por naturaleza provocar un salto periódico de calidad de la clase trabajadora para revolucionar el modo de producción en un período histórico determinado por la lucha de grandes grupos económicos en su evolución hacia la extinción de las clases. Entonces un elemento revolucionario tiene que plantearse e impulsar la revolución social mundial como premisa determinante del éxito del inicio de la insurrección proletaria armada en un territorio históricamente determinado por las fuerzas del capital y el Estado.
Un conjunto de elementos con esas características puede ser considerado como un Núcleo de Trabajadores Revolucionario o N.T.R. Los N.T.R. tienen como objetivo político inmediato iniciar un proceso de preparación de la clase trabajadora para derrocar a la burguesía dominicana y sus fuerzas militares y expandirse hacia toda la región del Caribe donde existen las fuerzas del Comando Sur y destruirlas. La única razón de su existencia es la destrucción del sistema de trabajo asalariado, del Estado y supresión de las clases, como parte del proceso revolucionario que marcha hacia el derrocamiento de la burguesía mundial y su modo de producción burgués. La creación de los
Núcleos, afuera y en contra de las instituciones políticas burguesas tiene como tarea central su destrucción de la sociedad del capital e imposición del modo comunista de producción en una escala internacional para que surjan nuevos problemas que se resolverán a través de la lucha entre lo viejo y nuevo en la sociedad sin clases. Se trata, de imponer el poder revolucionario del Partido Comunista.
IV
La naturaleza de las relaciones de producción y su desarrollo determinan las condiciones económicas generales de la clase trabajadora, su situación de pobreza extrema y la quiebra inevitable de la pequeña burguesía. Dicho de otro modo, la esencia de la condición económica que determina la situación general de la clase trabajadora y capas burguesas que han surgido en el seno de su movimiento está dada por la naturaleza de la separación económica y política de los trabajadores directos de los medios de producción, por la imposición de la propiedad privada de clase, su evolución hacia el monopolio de los medios de producción y las armas en manos de la clase capitalista, y las derrotas del movimiento revolucionario.
Por ejemplo, la catástrofe capitalista continúa aumentando el desempleo mundial agudizando el grado de miseria material de la clase trabajadora, ley inexorable del modo burgués; solo en América Latina uno de cada cinco habitantes vive en condiciones de extrema pobreza. En la región Sur de la República Dominicana el 80% de la población ¨vive¨ por debajo del nivel burgués que oficialmente presentan las estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas. Estamos hablando del 61.70% bajo la línea de pobreza, es decir 5,714.738 personas; además, el resultado de todas las administraciones republicanas indican que contamos con 3,057.121 personas bajo la línea de pobreza extrema, 33.01% en el 2003, y la situación económica negativa de la clase trabajadora, a pesar del crecimiento de la banca privada, sigue empeorando. Entonces, resolver de raíz el problema de la miseria absoluta y generalizada de los trabajadores en toda América Latina y el resto del mundo pasa por la abolición de la propiedad privada y del Estado que emerge de esa formación social capitalista, para que surja otra forma estatal transitoria que tiene que necesariamente “desaparecer” con la supresión del sistema de trabajo asalariado para que no resurjan las mismas condiciones que generan la pobreza material y espiritual características de la sociedad dividida en clases sociales antagónicas.
V
Las condiciones materiales de explotación y separación de los trabajadores de los medios de producción en toda la infraestructura del modo de producción burgués sólo pueden ser superadas con la constitución del proletariado en clase revolucionaria para destruir la condición de mercancía de la fuerza de trabajo y el sistema de trabajo asalariado. De ahí que los N.T.R. sean el primer paso para abordar correctamente la cuestión del poder efectivo de los trabajadores en su lucha contra el capital y el Estado. Así se sientan las bases para resolver la cuestión del desempleo, la mala e injusta distribución de mercancías (la cual responde a los intereses de la clase capitalista), de consumo masivo y la anarquía en la producción, de las guerras capitalista que genera la propiedad privada. Se trata de la constitución del proletariado en clase revolucionaria.
VI
Los N.T.R. tienen que abrir un proceso de lucha de clase revolucionario desde afuera y en contra de todas las instituciones de la sociedad capitalista hasta lograr imponer su concepción comunista, antes y después de la conquista y destrucción del Estado. Nótese que hablamos de conquista y destrucción del Estado actual para luego instaurar Comunas Obreras(negación del intento contrarrevolucionario que actualmente se lleva a efecto en Venezuela) como la nueva forma ¨estatal¨ (las comillas indican que no estamos hablando de un Estado burgués sino de un no-Estado, en proceso de extinción para utilizar la fórmula de Engels). Entonces sólo constituyéndose en clase revolucionaria, organizándose en Partido Comunista/Internacional para preparar el derrocamiento de la burguesía en la República Dominicana,ligado a un proceso idéntico en Haití, Latinoamérica y el resto del mundo, los Núcleos de Trabajadores Revolucionarios tienen la posibilidad política real de imponer el modo comunista de producción en una escala mundial.
VII
El poder político de la burguesía dominicana se impone, al igual que en el resto del planeta, en última instancia, por sus fuerzas militares. Aunque su aparato represivo y terrorista no se limita a ellas, es el elemento esencial y determinante de su dominación de clase. A las fuerzas armadas burguesas se suma el sistema de cárceles y el aparato judicial; también la policía nacional, el sistema electoral y un conjunto de instituciones ideológicas que conforman un aparato, escuelas, colegios, iglesias, administración pública, Sindicatos, etc. Instituciones de “derecho” público que codifican el tipo de prácticas que son permitidas en la formación social burguesa, ruedas de prensa, piquetes, marchas por la paz y la democracia, elemento constitutivo del capital, etc.; reproducción de las condiciones de atomización de la clase trabajadora. No se trata de reformarlas sino de destruirlas. La apertura de un proceso revolucionario para la conquista y destrucción del poder político de la burguesía, a través de la insurrección proletaria armada simultánea mundial, no implica la creación y consolidación de un poder político local o regional, semejante al de la burguesía, o una forma burguesa como la cubana y/o venezolana…. Se trata de la instauración de una Comuna de Obreros que tiene que expandirse por toda América Latina y el mundo para liquidar la propiedad privada y el Estado, el sistema de trabajo asalariado e imponer la Comunidad Humana Mundial.
VIII
En cuanto a las instituciones de “derecho” privado, las instituciones económicas y financieras de naturaleza igualmente capitalistas que han disfrutado de múltiples privilegios, la banca comercial, Zona Franca Industrial, Empresas Hoteleras, etc., etc., la insurrección proletaria armada, organizada y dirigida por el Partido Comunista que surgirá de las luchas comunitarias, tiene como objeto destruir su naturaleza para crear órganos de gestión comunista, Comunas Obreras, sectoriales y territoriales donde tiene que existir un control y posesión efectiva de los medios de producción por los trabajadores revolucionarios organizados en los núcleos. No se trata de concentrar la propiedad, nacionalizarla, crear cooperativas y otras formas burguesas, como la nacionalización de la banca pública y privada (para luego hacerlas pasar como parte del proceso de ¨revolución socialista¨) sino de destruir su división del trabajo, relaciones y modo de producción para instaurar un colectivo comunista.
IX
Los puntos básicos para la adhesión a un N.T.R. emergen de la condición de clase explotada, de la lectura critica y reflexiva del proceso revolucionario mundial, a partir de la modificación substancial de la estrategia revolucionaria introducida por el período histórico que culminó con la derrota de la Comuna de París de 1871, pasando por la Ola de Acción Revolucionaria (1917-1923), la línea revolucionaria de los Comités de Pobres y Soviets de 1917…, la rebelión proletaria iniciada en China en 1966, el intento de las Shoras en 1979 en Irán, y después otro intento en Irák en 1991, …y la aceptación de los ataques y disturbios sociales violentos que hicieron tambalear a la burguesía francesa en Noviembre del 2005. Aceptar críticamente la naturaleza comunista de esas luchas e intentos del proletariado por instaurar su dictadura, su acción revolucionaria mundial, es una condición determinante para ingresar y permanecer voluntariamente en un N.T.R. Un revolucionario que está dispuesto a luchar contra cualquier forma del Estado existente en una formación históricamente determinada por su división en clases antagónicas.
Núcleo Comunista
Santo Domingo, República Dominicana