“Y sin embargo se mueve”
Esther Hernández Medina
Al pobre Galileo, tan brillante que era como científico y tan devoto que era como cristiano, lo hicieron retractarse. La institución más poderosa de la época, la Iglesia Católica, lo obligó a decir que no había descubierto lo que había descubierto. Lo obligaron a decir que la Tierra es el centro del sistema solar. Le dijeron a la franca que “admitiera” que alrededor de la Tierra giraban todos los otros cuerpos celestes.
A sabiendas de que mantener su postura le podía costar la vida, se dice que Galileo murmuró por lo bajo “y sin embargo se mueve” refiriéndose a nuestro planeta. De una manera asombrosamente similar, salvando las distancias, la cúpula de la Iglesia Católica dominicana persiste en el error de intentar imponer sus puntos de vista (religiosos por definición) a toda la población, sea ésta creyente o no creyente.
Todo ello a pesar de que 8 de cada 10 personas manifiestan estar de acuerdo con la interrupción del embarazo si pone en peligro la vida de la mujer. Aunque ha habido algunos intentos conciliatorios por parte de la Iglesia (como la declaración del Fray Santiago Bautista de que no están a favor de poner en riesgo la vida de la madre o la conversa de Monseñor Agripino Núñez con el Colegio Médico), los mismos palidecen en comparación con la actitud extremista de otros representantes de la institución.
Todavía estamos esperando que el Cardenal (quien, como sabemos, no tiene pelos en la lengua) vaya a debatir la evidencia científica sobre cuándo empieza la vida humana con la Academia de Ciencias. Recordemos que varios representantes de la Iglesia Católica plantearon que ellos también cuentan con datos científicos que apoyan su posición.
¿Usted ha visto los argumentos científicos presentados desde el lado eclesiástico? Pues yo tampoco. El mismo Fray Bautista dice, en documento entregado al Listín Diario, que quienes se oponen a sus posiciones están tergiversando la evidencia científica ya que “los mismos avances de la medicina confirman la existencia de la vida humana desde el momento mismo de la concepción”. ¡Esto se está poniendo bueno! Ahora sí voy a aprender sobre los estudios y las autoridades de la medicina que plantean esta posición…
Pero no, lamento informarles que esa explicación no estaba incluida. Si quienes leen esta columna tienen conocimiento de alguna de esas fuentes insuficientemente diseminadas por el Cardenal y su equipo, por favor, me las hacen llegar. Por lo pronto, habremos de conformarnos con la afirmación del propio Cardenal López Rodríguez de que “estamos en contra del aborto y punto” acompañada de su ausencia en el debate propuesto por Nelson Moreno Ceballos, presidente de la Academia Dominicana de Ciencias.
En el interín también nos enteramos de posiciones, cómo les digo, extremas (estoy tratando de ser elegante) como la de Mario Saviñón en el canal Televida: “Dios ha diseñado la vagina de forma tal para que acepte un sólo pene y que se ajuste perfectamente a ese primer y único pene”. ¿Perdón? ¿La escasez de argumentos es tal que hay que recurrir al cinturón de castidad versión moderna (es difícil de creer pero estaban hablando sobre el artículo 30)?
Y aún así siguen surgiendo más y más voces. Recién esta semana, el Comité de Salud de la Cámara de Diputados se opuso a la inclusión de la frase “desde la concepción” en el famoso artículo. También la Internacional Socialista de Mujeres (imagino yo en un intento de recordar al PRD su compromiso histórico en defensa de los derechos de esta mitad de la población) dijo lo mismo.
Esta pluralidad de voces ya no incluye sólo a las feministas sino, además, a gran parte de la sociedad civil organizada, intelectuales, científicos, periodistas e incluso líderes de partidos con el Presidente Fernández a la cabeza. Las reglas del juego ya no son las mismas.
Ya no nos tapamos la boca cuando los sectores de poder critican a quienes tienen posturas diferentes. Sectores como la cúpula de la Iglesia que ahora condenan a quienes “presionan” a la Asamblea Legislativa con sus posiciones. Al parecer, se les está empezando a aguar la fiesta porque ya no son los únicos con el derecho a presionar a favor de las suyas. Galileo estaría feliz.
Clavedigital.com.do

3 Comments
Agosto 21st, 2009 at 8:12 am
El cardenal tiene todo el derecho y la obligacion de representar la postura de la iglesia. Tiene que hacerlo. Los y las que no tienen que poner su salvacion personal administrada por las amenazas de excomulgacion del cardenal son los representates del pueblo que deben ser lo suficientemente leidos, sensibles, articulados y valientes para defender y proteger a sus representados/as. No estan representando la vida de sus ciudadanas, ni la de las personas que no son catolicas. El reclamo, creo yo, desde mi vitrina de panecicos, no debe ser hacia el cardenal que tiene que defender lo que ha venido defendiendo porque es esa la postura de la iglesia, es decir, el mantiene la postura de lo que representa. El reclamo debe ser para que quienes tiene que legislar hagan su trabajo en funcion a sus representados y representadas, no a sus mieditos personales (que no les atemorizan cuando se trata de otros pecados). O sera que “pecar en silencio no es pecar”?
Agosto 21st, 2009 at 8:15 am
toy de acuerdo