23 Sep 10:17 am

La energía dominicana en cinco años

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JOSÉ ISRAEL CUELLO H.

El último líder del sistema energético local gastó más de 6 mil millones de dólares y lo dejó todo peor. Mientras, se abrieron múltiples opciones de carácter energético, ninguna de las cuales se ha ensayado en la RD que debe establecer cuál le permitiría reducir la dependencia petrolera.

Si el Presidente hubiese sospechado que iba a gastar tanto habría abordado la nave nuclear, donde con US$5,000 millones se garantizaba 1,000Mwts baratos. Por suerte no se enteró, porque eso no es para enanos descalzos, sin adecuados recursos financieros, científicos y técnicos.

En termoeléctricas no quedó un Kw. nuevo, y en hidroeléctricas el balance es negativo:

Se terminó la minicentral Las Barias (1Mw) y se construyó la minicentral Magueyal (3Mw).

Se instaló Pinalito, con capacidad de 50 Mw, contratada, igual que Magueyal, a pesar de la oposición de los técnicos y legisladores del PLD, por US$132 millones y registró un costo final superior a US$350 millones.

El proyecto original de Pinalito, estudiado con una inversión de US$600 mil dólares, se convirtió en una aventura tecnológica:

El trazado del túnel recomendado, fue cambiado sin estudios geológicos ni geotécnicos para incorporar arroyuelos previamente descartados por los riesgos que involucran, por lo que se elevó el costo del proyecto y no su capacidad ni su producción energética.

Tenemos así 54Mws. incorporados, mientras por mala operación se encuentran fuera de servicio, desde 2005, una unidad de Jigüey (49Mw) y Aguacate entera (52Mws.); ésta desde el 2007, tras su torpe operación al paso de la tormenta Olga. Un saldo negativo pues de 52Mws., en hidroeléctricas.

Agréguense los daños agrícolas, humanos y urbanos por la desafortunada operación de Tavera durante el paso de la misma Olga.

En el viento, cientos de aspas y torres están abandonadas por los efectos de la babel burocrática, y habrá que ver si sus propietarios no están dotados de contratos con el Estado que les garantizan dividendos aunque explote el sistema, porque ello no es viable financieramente todavía, como no lo era Cogentrix, que cobra siempre aunque no genere.

En el período, internacionalmente, una gran convulsión se produjo en la agricultura, particularmente en la alimenticia, donde más de 200 refinerías de biocombustibles se construyeron en los Estados Unidos y el 70% del combustible vendido tenía algo de etanol.

Los efectos fueron:

a) aumento de precios en los alimentos básicos, lo que desestabilizó a Haití, Egipto y Pakistán, y sembró terror acerca del efecto bio-combustible sobre los precios de granos.

b) los bio-combustibles a base de granos casi no impactan en términos de emisiones de CO2.

c) en cambio, si los bio-combustibles se producen en tierras degradadas o con desechos vegetales no se afectan los precios de los granos, se rescatan tierras baldías y el balance ambiental es favorable. La limitación de la industria de bio-combustibles es pues el empleo de tierras aptas para producir alimentos.

En la RD, Omar Bross a título privado y David Luther, del IDDI, han asumido el desafío: localizaron asistencia en la India para cultivar JATROPHA CURCAS O PIÑÓN DE LECHE, que tiene las condiciones para cubrir el flanco agrícola de la sustitución de combustibles fósiles por productos agrícolas.

El Estado, nada; en cambio ¡ha hecho concesiones solapadas (a dos empresas sobre el mismo terreno) para convertir tierras cañeras en bio-combustibleras!

Hoy.com.do

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