La izquierda y el movimiento social
Wilfredo Lozano
Si vemos a la izquierda no como una suma de organizaciones, sino como un movimiento diseminado en el mapa social, cohesionado por una cultura, valores compartidos y una cierta visión común de la lucha por la igualdad social y la participación, entonces podría afirmarse que en el país hay varias izquierdas:
a) La izquierda tradicional de los pequeños-partidos, con pocas conexiones con el movimiento social y la vida política dominicana en sus dimensiones de masas.
b) La izquierda vinculada a organizaciones de la sociedad civil que no opera como movimiento unificado, pero que sí tiene vínculos con diversos niveles del tramado social y se expresa en programas diversos, desde el tema ambiental, el género, los inmigrantes, etc.
c) La izquierda vinculada a los movimientos de protesta, que a veces hace causa común con la izquierda de los pequeños-partidos y con sectores de los grandes partidos.
d) La izquierda que como corriente minúscula opera en los dos partidos más grandes del país, PRD y PLD.
Esta pluralidad de matices y expresiones de organización no permite reconocer perfiles intelectuales renovados propios en la izquierda, mediante propuestas racionales, coherentes e innovadoras. Es uno de los problemas centrales de la izquierda hoy, más que la pequeñez y la dispersión.
La izquierda dominicana todavía existe, aunque su presencia es difusa. Una pregunta clave que debemos hacernos es si, precisamente debido a ese carácter difuso, la izquierda podría hoy tener una oportunidad, asumiendo la sentencia china: hacer de la crisis una oportunidad. Hay que preguntarse si lo difuso es lo que podría darle a la izquierda, precisamente, un espacio en la política de masas como movimiento de ideas, como valor cultural en el mundo político.
La izquierda no puede hoy aspirar a un movimiento unificado con influencia electoral de masas, pero es por ello que debe plantearse seriamente el influir en el movimiento social y en los propios partidos como cultura. Esto la colocaría como parte de un horizonte de renovación y cambio dentro del movimiento social, sin entrar forzosamente en el aislamiento y la falsa utopía.
Esa postura tendría que vencer muchas incertidumbres. Si se admite que esto es posible, el problema central de la izquierda es hoy -a mi juicio-, además de su tradicionalismo ideológico-doctrinario, su resistencia a reconocer la democracia como condición y horizonte de sentido de la política moderna y vehículo de emancipación social.
Sin asumir la democracia como un valor intrínseco, sin reconocer que el ideal de igualdad requiere un campo democrático efectivo, y por eso, sujeto a la incertidumbre del cambio político en que toda democracia descansa; sin asumir esto, la izquierda estaría fuera del horizonte histórico de nuestro tiempo. Como también si logra asumirlo y militar en esa causa, sus posibilidades podrían ampliarse, pasando a constituir una fuerza social efectiva. La izquierda debe entender entonces que no tiene otro horizonte más que la democracia y que su espacio central es el de la crítica, para lo cual debe producir nuevas ideas.
Sin renunciar a ser un proyecto de poder, la izquierda debe superar la trampa presidencialista que vende la ilusión mesiánica como solución de todos los problemas.
Situarse en el plano del poder local, del gobierno municipal, puede ser una buena elección de terreno para la izquierda hoy. En parte, porque en este espacio es posible alcanzar victorias, pero principalmente porque aquí se puede ensayar y mostrar a la gente que otra política es posible.
En el gobierno municipal, la izquierda podría mostrase como una cultura crítica de la vida democrática, porque persigue precisamente el ideal democrático, la igualdad y el bien común.
Esto podría generar resultados tangibles para la izquierda, tanto en el plano del movimiento social, como del afincamiento de poderes locales, e incluso producir avances en la cultura política de los grandes partidos democráticos, fortaleciendo la participación de la gente en la solución de sus problemas.
Clavedigital.com.do
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