18 Sep 7:29 am

Movimientos Sociales, chin a chin ejercicio ciudadano

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Tahira Vargas

La historia de los movimientos sociales en el país muestra una gran diversidad de expresiones organizativas y espontáneas de búsqueda de espacio y de atención a las principales demandas sociales de las comunidades. Se pueden identificar momentos de gran articulación entre todos los sectores en el enfrentamiento a las violaciones de derechos sociales y políticos como ocurrió en distintas décadas 70, 80 y 90 con diferentes matices y reivindicaciones, todas ellas vinculadas a la preservación de la democracia. Así podemos mencionar el movimiento contra los 12 años de Balaguer, contra la firma con el FMI y sus repercusiones (caso del 84), contra el fraude electoral de 1990 y 1994, entre otros.

Las diferentes décadas tuvieron distintos actores que protagonizaron estos movimientos desde los jóvenes, organizaciones vinculadas a la izquierda, organizaciones barriales y espacios de coordinación que articularon a todos los gremios y organizaciones sociales como ocurrió en los 90’.

En los últimos 4 años y en particular este año se evidencia una significativa efervescencia social en la población dominicana. Las comunidades se han mantenido en distintos momentos organizándose desde el micro-territorio y aportando a la búsqueda de respuesta a los problemas principales. Muchas comunidades han construido las escuelas que le tocaban al estado, y en muchos casos les pagan a maestros y maestras para que den clases (comunidades rurales) porque tienen varios años presionando para un nombramiento. Igualmente se muestran estos procesos participativos en la construcción de acueductos, conexiones eléctricas y apoyo a las personas en condiciones de extrema pobreza o con discapacidades.

Estos aportes tienden a mantenerse invisibles para la opinión pública y no se reconocen aunque están cotidianamente presentes en cientos de comunidades rurales y urbanas.

Junto a estos procesos comunitarios y colectivos encontramos las movilizaciones sociales en las distintas comunidades que van en incremento desde hace un año. Cada vez más las comunidades se han dado cuenta de que solo con presión social se logra que las autoridades gubernamentales asuman su rol y muchas veces se hacen indiferente, sordos y mudos.

En los últimos dos años se han generado movilizaciones sociales con otras demandas que no apelan a problemas concretos ni necesidades básicas sino a temas vinculados a la defensa de derechos, sobre todo derecho a la vida.

Las movilizaciones alrededor del tema de los Haitises tienen como sustrato la defensa del derecho a la vida, el sostenimiento de sistemas ecológicos que garanticen la permanencia de la vida en nuestra isla a través de la preservación de las fuentes de agua. Estas movilizaciones generadas desde la población joven, estratos medios y comunidades muestran un crecimiento de cierta conciencia de derechos. No son demandas que afectan directamente a la población desde sus necesidades básicas sino vinculadas a la mirada hacia el futuro inmediato.

Esto mismo ocurre con los procesos generados alrededor del derecho a la vida de la mujer. La reciente marcha contra el artículo 30 y las manifestaciones que se han producido en defensa de la vida de mujeres, niñas y adolescentes cuenta con la participación de hombres, mujeres, jóvenes de diferentes sectores sociales y distintos tipos de organizaciones.

En la actualidad la defensa del derecho a la vida de las mujeres es una lucha que une a una gran parte de las organizaciones sociales, comunitarias y gremiales que eran indiferentes a los temas de género y que no lo veían como prioridad.

Otro escenario de defensa de los derechos es la lucha contra la corrupción. La corrupción había sido poco visibilizada en años anteriores y no motivaba a movilizaciones sociales, no se hacían demandas vinculadas a la transparencia y a la lucha contra la corrupción. La lucha contra la corrupción es también una lucha de derechos ciudadanos porque permite crear conciencia en la ciudadanía sobre su responsabilidad para presionar hacia una gestión transparente de los recursos del estado.

Estos tres ejemplos acompañados con las diversas movilizaciones sociales en casi la totalidad de las provincias del país todo el año (260 manifestaciones) muestran un movimiento social en efervescencia que está logrando un cierto empoderamiento social y defensa de derechos. A estas luchas falta integrar las discriminaciones y violencia que se ejerce hacia: poblaciones vulnerables (niñez, envejecientes, jóvenes y discapacitados/as), grupos con opciones sexuales diversas (gay, lesbianas y transexuales), racismo, violencia hacia la población joven y haitiana (intercambios de disparos y linchamientos).

Esta ebullición social se mezcla con la poca conciencia de derechos que tiene gran parte de la población que se refuerza con el asistencialismo y clientelismo. Hay que recordar que nuestra población sufre de serias deficiencias en el acceso al desarrollo de capacidades como la educación, fundamental para el ejercicio ciudadano.

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