Una playa autoconvocada en facebook
Alfonso Torres
Bajo un sol radiante los muchachos y muchachas comenzaron a ocupar la explanada frontal del Congreso. Rostros de todos los colores se movían entre la gente de un lado a otro sin reparar en el cordón policial puesto para la ocasión.
Efervescentes cuerpos semidesnudos mostraban ante las cámaras su ingenio, su rebeldía, su energía libidinosa para cuestionar las artimañas de unos legisladores que con sus desmanes han erizado la piel de amplias franjas de la sociedad.
Jóvenes de creencias diversas, envenenados de libertad, lanzaban a todo pulmón los más altisonantes improperios contra Leonel y Miguel, jefes de los “oportunistas, sinvergüenzas y charlatanes” -decía una de las pancartas- de quienes ocupan los asientos de las cámaras.
A las 4:45 de la tarde la explanada cedía su espacio a la enorme multitud que se aglomeraba con atuendos playeros, salvavidas, juegos, comidas, bebidas refrescantes…. y una mezcla de arrebato, alegría y rebeldía untada y embarrada de himnos y banderas.
La protesta subía de tono en la medida que los rayos del sol se marchaban precipitados por los techos del edificio de la Liga Municipal, donde la amabilidad a lo mejor calculaba su nueva estrategia para mantenerse medrando a las orillas del poder, ese que ahora las muchachas y muchachos desafiaban con su imaginación.
De pronto llegó la lluvia para también expresar su indignación por la usurpación de derechos conquistados, para bendecir a una juventud playera y soñadora acompañada por profesionales, artistas, comunicadores, izquierdistas, ambientalistas, feministas decididos y decididas a articularse en un movimiento de movimientos para poner en tela de juicio un sistema de partidos con cada vez menos legitimidad.
“A mi no me importa que la aprueben, lo importante es que nos expresemos, que nos rebelemos contra esta inmundicia”, dijo Omar con su código libre y su cuerpo desnudo empapado de pintura. “Se trata de una Constitución ilegítima y por eso estamos aquí”, retumbaba María del Mar. “Esto es una farsa, un mamotreto ilegal”, acotaba Paloma.
Cerca de las 6:00 de la tarde el ambiente se tornaba sudoroso y mojado, la gente seguía llegando y Minú salía de los nauseabundos salones del Congreso para hablarles a las cámaras. “Es una protesta que nos llama a la reflexión, expresión de una ciudadanía que nos interpela”, inquirió la Mirabal, mientras la multitud exclamaba: “Mírenlos ahí… los corruptos del país”.
La protesta continuaba encendida, las consignas más rabiosas eran, aquello parecía un mar que se abría en olas humanas deseosas de acoger entre sus aguas la ilusión de un país diferente, donde se respeten los derechos colectivos, donde se acabe la corrupción, el hambre, la insalubridad y el analfabetismo.
Pasadas las siete de la noche la juventud seguía ahí, en alta, en pila pese al cansado afán policial por poner fin a la inaudita manifestación autoconvocada por facebook. Jóvenes en movimiento. En libertad. Nadie quería irse. Aunque lo hicieron para volver. Concluyeron por el momento su exitosa jornada de lucha sin mirar atrás, sin atender siglas, credos, ni dirigentes. Sin amargarse por el pedazo de papel -esta vez cagado- que evacuará el próximo 6 de noviembre el sacrosanto congreso nacional.

Aunque mu
2 Comments
Octubre 10th, 2009 at 8:24 pm
Eres un verdugo en todo el diverso y puto sentido que le quepa a la palabra..