09 Oct 9:27 am

Esa no es…

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(Artículo excelente, de una plástica estremecedora. Bocealo se identifica con el texto en todas sus dimensiones)

José Carlos Nazario

Los cuatro años y un semestre que pasé por la facultad de ciencias jurídicas los hice acompañado de mi Constitución de 1994. Me negaba a aceptar como legítima una pieza normativa que fue fruto de las más burdas artimañas, maletines millonarios incluidos, para imponer el derecho a una fallida reelección presidencial que ahora eliminan, para volver a insertar en el futuro. Aunque nos pese, la Constitución de 1966, impulsada por el carroñero que más ha libado de nuestras miserias después de 1961, es una pieza más aceptable que el galipote que se cuece en el Congreso. No sólo porque en la que será la nueva Carta Magna se formalizan cuestiones ajenas a nuestra realidad y nuestras culturas, sino por la forma engañosa en que se ha ido llevando el proceso de “reforma”.

Las constituciones, históricamente han sido concebidas para limitar poder. Sin embargo, el actual mamotreto es fruto de un pacto de poder que propone un blindaje a una clase política en franco camino al peor descrédito. Induce, además, la petrificación del status quo, fácticamente imperante, formalizado en la letra de la que debería ser nuestra ley sustantiva, pero que no es más que un instrumento jurídico de dominación.

Lo que empezó con la quiebra del sistema educativo público, para modelar la realidad de exclusión imperante, termina sellado en un régimen institucional que convierte a nuestro país en uno de los más atrasados de la región. Y la ciudadanía tranquila, callada, espera la embestida y acudirá religiosa, nuevamente, al masoquismo colectivo.

Esa no es nuestra Constitución. No puede serlo, porque el matrimonio no es el fundamento de la familia en nuestra sociedad ni en ninguna. Porque la salud de las mujeres no puede estar supeditada a caprichos de negocios sacrosantos. Porque los derechos adquiridos no se pierden. Porque el jus solis es la base de nuestra cultura: negra, blanca, cocola, taína, árabe, china y judía. Esa no es nuestra Constitución porque esos no son nuestros congresistas, sino los hijos del clientelismo, la burla y la dominación.

Clavedigital.com.do

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