La razón de Pedro Catrain
Por Carmen Imbert Brugal
Política de la diferencia
Es un tiempo difícil. Las consignas están en el Reguetón. Los raperos son los juglares contemporáneos. El capo es un prócer, el mercader de la política un modelo. La impunidad ha permitido la convivencia con infractores honorables y poderosos. Los dioses murieron y el relevo es mediocre, chabacano. Es una sociedad escarnecida, cumbanchera, insegura. La frivolidad es premisa, trasciende clases y situaciones.
Existe una crisis de liderazgos, la creación de mitos coyunturales, la exclusión de minorías apartadas de las organizaciones tradicionales, la abulia es colectiva, con destellos esporádicos, aunque efectivos. Advienen los períodos electorales con un derroche incalculable de recursos, para satisfacer y complacer, cúpulas partidistas ahítas de poder, dentro o fuera de palacio y con una oferta deleznable que ofende a un electorado desganado, sin expectativas, conminado al alquiler de un voto que refrenda la permanencia de lo existente, sin posibilidad de transformación.
Tal y como dice Alejandro nieto en “el desgobierno de lo público”: Los grandes extorsionadores de los ciudadanos son los partidos políticos. Los políticos notoriamente corruptos, superan con facilidad la prueba de las urnas, demostrándose la poca importancia que los ciudadanos conceden a esa tacha”…y cuando la alternativa a un gobierno corrupto es otro igualmente corrupto, ya no puede seguir hablándose de democracia…”
La razón de Pedro Catrain
Con una presencia pública durante décadas. Con militancia continua, una historia de esfuerzos y atrevimientos encomiables, un apego al pensamiento y a la denuncia, el muchacho subversivo de los 70, intelectual comprometido, no ha dejado de serlo desde otras trincheras. Politólogo, abogado exitoso y dedicado, cumple con creces aquello que dice Adriano: cada uno de nosotros posee más virtudes de lo que se cree, pero solo el éxito las pone de relieve…porque entonces se espera que dejemos de manifestarlas…
Pena de la vida a quien piense que asignaré una identidad distinta al candidato. Mencionar virtudes no es aludir a una condición monacal. La política de la diferencia que reivindica Catrain, obliga a presentar las virtudes del candidato, en el contexto exacto de su ejercicio.
El Pedro abogado continúa amando y disfrutando la vida. Su “éxito” no implica mimetismo alguno. Prosigue sus andares por la circunscripción de la ciudad que conoce desde niño y pretende representar en la cámara de diputados. Identifica adoquines y tugurios, zaguanes y balcones. Disfruta la marginalidad pedagógica como el contacto con la élite necesaria. Reconoce los personajes barriales cuando emergen de los escombros provocados por la incapacidad y desidia del gobierno municipal y perviven, amarrados en la memoria. Sabe retar el futuro, sin inútil nostalgia, de la mano del lumpen y el burgues, de los jòvenes del parque duarte y los kilométros, de su entrar y salir de cualquier lugar que le permita conocer más.
Montado en bicicleta, caminando, o sentado en un taburete incómodo, Catrain se apropia del reverbero citadino. Sus rituales urbanos le acercan a la sístole del colmadón y del pent house. Entiende el miedo, la inseguridad ciudadana, la oscuridad, el desprecio a los y a las contribuyentes, sabe de prejuicios y exclusiones, del afán del adolescente por preservar el punto de venta de droga, del insomnio de la mujer pateada y sin clientes, del acoso del policìa.
Los manejos del ministerio público, los estremecimientos del poder judicial, no les son ajenos, intuye con quien compartirá las sesiones de la cámara. Es también el analista político que enfrenta al gobierno y a sus representantes, con la fiereza y contudencia que no tiene la oposición porque, tal y como él ha dicho, “la oposición no tiene rostro”. Lo ha hecho siempre, basta revisar cualquier colección de periódicos para comprobar su constante protesta, sus imputaciones y reclamos contra los desmanes del poder.
Su única fobia conocida es al exceso y abuso de poder, a la falta de institucionalidad, al latrocinio.
El desafío
El informe nacional de desarrollo humano, auspiciado por el programa de las naciones unidas para el desarrollo –PUUD-, publicado en el año 2005, establece, luego de un estudio minucioso, las causas que determinan el comportamiento de la mayoría nacional. El informe permite validar lo que podría atribuirse a la percepción interesada: crecimiento sin desarrollo, desvalorización de lo propio, influencia de los partidos políticos, deficiente participación de la ciudadanía, aceptación de la corrupción, deterioro de las instituciones, ineficiente sistema de educación, de salud… del mismo modo, el informe publicado en el 2008 ratifica la existencia de los motivos que impiden el desarrollo humano en el país e insiste en la necesidad de cambiar las relaciones de poder, en el empoderamiento de la sociedad. Destaca que “un 57% de la ciudadanía quiere marcharse del país y más de la mitad piensa que no es posible generar un cambio…evidencia de un gran desencanto y una falta de confianza de la población en su propia sociedad”.
La referencia explica los efectos de la manipulación. Por eso es quimera, luchar contra la dádiva episódica y humillante.
Trastornada la población por sus males, acomodada en el lamento, la necesidad de un cambio, a través de una representación distinta, con la propuesta de Pedro es una excelente oportunidad para demostrar que se puede, que el reclamo de muchos, tiene respuesta.
Pedro Catrain, joven por decisión, cultor de la participación, fervoroso creyente en la importancia del respeto a las diferencias: raciales, sexuales, políticas, sociales, nacionales, asume el reto.
Las secuelas del deterioro político actual, la admisión de los empresarios del narco, como hombres y mujeres de estado, el desenfado de las autoridades, su compromiso con “autoconvocados”, el contacto con grupos de jóvenes, protagonistas de jornadas para la defensa del ambiente, el cobijo de “dominicanos por el cambio”, motivan la presentación de su candidatura. Está convencido que es el momento de atreverse a competir y su postulación es lo único capaz de romper el tedio y la medianía.
La circunscripciòn que aspira representar es muy especial. Tiene la composición social menos desafortunada y más instruida, cuenta con candidatos-as- que concitan el respaldo de la ciudadanía, además del aval partidario que los complica con los desaciertos y culpas de su organización política. Sin embargo, la cercanía de Catrain con la realidad de su circunscripción, sus propuestas, su condición de profesional maduro, que no precisa de las espurias ventajas del cargo para la inserción social y desde ahora anuncia, el rechazo a las exoneraciones, al disfrute de dinero público, que usan los legisladores –as-, con la excusa de destinarlo a la asistencia social, subterfugio banal para esconder una infracción penal, acreditan un desempeño óptimo de la función que el voto le garantizará.
El proceso es tortuoso. Un bipartidismo decadente, delictual y autoritario, un sistema electoral sin espacio para la minorías, el manejo de la opinión pública, a través de los medios de comunicación, con mínimo espacio para opciones distintas, son factores que conspiran para la difusión igualitaria de las candidaturas y para competir con equidad.
El desafío no es individual, involucra a las personas que pregonan su hastío y repudio al ejercicio político nacional y aseguran que quieren un cambio, quieren diputados y diputadas que no sean afrenta, vergüenza y crimen.
Acudo de nuevo a nieto: escoger entre el mundo virtual y el real es una decisión que hay que tomar alguna vez en la vida. Hay que pronunciarse o por la mentira recibida o por la posibilidad del error propio. No aceptar nada sin pasar por la aduana de la reflexión personal.
La política de la diferencia tiene propuesta y candidato….el desafío es aceptarlo, apoyarlo…Pedro Catrain, diputado.
3.03.2010

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