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La Colectiva Mujer y Salud, tiene el honor de invitarles al conversatorio “Etica y Libertad de Conciencia” que tendremos con Fray Julian Cruzalta, quien es religioso de la orden de los dominicos, teólogo moral, es miembro de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos de la Universidad de México (UNAM) y apoya la causa de la despenalización del aborto desde el punto de vista de la libertad. Coopera con Catolicas por el Derecho a Decidir de México.

Esta es la segunda vez que viene de visita al país, pues en el 2007, vino apoyar el plan de seguimiento a la despenalizacion del aborto en República Dominicana, que implemento la Coalición de ONGs por un Código Penal moderno y consensuado, con la Colectiva Mujer y Salud.

Fecha: lunes 14 de septiembre 2009
Hora: 3:30 pm.
Lugar: Colectiva Mujer y Salud

!!!Esperamos contar con tu participación y puntualidad! !!

Las mujeres campesinas claman por ayuda básica para hacer producir la tierra y se quejan de las desatenciones y falta de políticas oficiales

Mirta Rodríguez Calderón
Mercedes Alonso

Mientras el mundo se debate acerca de cómo asegurar alimentos para cubrir las necesidades de la población, en República Dominicana, las mujeres campesinas lidian contra un sistema que intenta excluirlas, claman por ayuda básica para hacer producir la tierra y se quejan de la falta de políticas oficiales para ellas. Aquí una historia que, por repetida, no deja de ser dolorosamente cierta.

Son, en su mayoría, mujeres rudas, de miradas recias, como si la tierra les transfiriera fortaleza desde sus entrañas. Una parte de ellas no sabe leer ni escribir; pero, en cuestiones de surcos y centavos a ganar aseguran que nadie les gana. Otras, con los hijos a cuestas, aprendieron las primeras letras y algo más. Son las aventajadas. Pero, cuando se dialoga con cada una, se obtiene la inequívoca convicción de haber conocido a infatigables guerreras. Así son las campesinas dominicanas.

Una de ellas, Catalina Sofía Ogando, delgada como espiga de ébano, de manos fuertes y rasgos indígenas, lleva con dignidad una vida colmada de sacrificios junto a sus ocho hijos, con quienes siembra gandules, batatas y yuca: ‘Con eso alimento a mi familia y también repartimos entre quien necesite. En Castillo del Guáscate, búsquenos cuando desee y nos verá pegadas desde muy temprano al campo’.

Campesina de rostro impredecible es Gloria Herrera. Parió nueve hijos junto a la tierra: ‘que debe ser de quien la trabaja, porque es nuestra y de Dios. Estamos luchando porque nos la quieren quitar. Los jerarcas quieren apoderarse de ella…’.

‘¿Quién dijo que la tierra no pare? – pregunta Luisa Rosario- . Aún con el problema del agua si la tratas bien, ella te da frutos. Porque ‘no es la tierra quien no quiere saber de la gente, sino la gente la que no quiere saber de la tierra’. Rosario es madre de 10 hijos y sostén del hogar. Vive en las proximidades de la Presa de Valdesia, al oeste de Santo Domingo.

Enunciados y palabras

Durante la Reunión de Alto Nivel Sobre Seguridad Alimentaria, efectuada a fines enero 2009 en Madrid, con el auspicio de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el gobierno español, el secretario de Agricultura dominicano, Salvador -Chío- Jiménez, habló de ‘la necesidad de crear más fuentes de financiamientos para el sector agropecuario’ y llamó a los organismos multilaterales a aumentar préstamospara poder reducir la pobreza rural.

Mientras tanto, en el país, las mujeres campesinas claman por ayuda básica para hacer producir la tierra y se quejan de las desatenciones y falta de políticas oficiales. En estos párrafoshablan ellas y quienes conocen de la relación de las mujeres con la tierra, una historia que, por repetida, ratifica sus certezas.

‘Aquí no se consigue un tractor para arar; somos pobres, estos son campos que tienen muy poca economía. Arar una tarea de tierra (una hectárea tiene 16 tareas) cuesta demasiado, unos 500 pesos, o hasta 600. Una da dos pases de arado y puede sembrar, pero si se pone a prepararla, se van unos 700 pesos’. Quien habla es una mujer joven y talentosa: Scarlet Alcántara, dirigenta de la Confederación Nacional de Mujeres del Campo (CONAMUCA). ‘Lo otro es que no hay es mercado para salir a vender –continúa-. Ellos, allá arriba, los mismos que abandonaron a los campesinos, dicen que la tierra se ha negado. Es muy bonito echarle la culpa a Dios: No, Dios tiene todo su producto aquí’.

Y dice más: ‘Si nos apoyan, nosotros le mandamos comida pa’llá arriba. Nosotros no nos vamos a morir de hambre aquí, porque sembramos las orillas, lo que podamos arar con la mano. Y lo decimos, ¿sabe por qué? Porque en esta zona somos productores de auyama (calabaza) pero el químico, los herbicidas, el abono está carísimo, a 2800 pesos, al igual que la mano de obra y cuando producimos comprando todos esos productos caros, el gobierno viene y baja los precios. Pero, además trae productos importados que son más bonitos, más grandes y los dominicanos compramos por los ojos’.

Alcántara dice que con el Tratado de Libre Comercio la yuca y el aguacate, junto a otros productos, llegan al país brillantes porque los preservan con cera. ‘Entonces, el campesinado no tiene mercado, porque nosotros no los podemos presentar así, encerados. Lo mismo ocurrecon la producción de cerdo: comprando el alimento a 500 pesos, y las medicinas para hacer una producción sana, vienen y nos bajan los precios a 35 pesos la libra. ¿Cómo podemos hablar de una soberanía alimentaria si no tenemos oportunidades? Para el 2009, tenemos un proyecto que no va a ser a gran escala: no sé si los de la capital van a comer, pero nosotros vamos a sembrar y a trabajar, porque creo que se debe fortalecer el campo’.

Con el ‘lodo más puro’

Raigal, íntima, cálida, la relación de las mujeres con la tierra pasa por todos los tamices de la emocionalidad, así se trate de una plantita que sobrevive en un rincón, o de la más extensa que protagonizan las mujeres agricultoras y productoras pecuarias.

Hechas con el ‘lodo más puro’, al decir de la poetisa nicaragüense Daysi Zamora, las mujeres latinoamericanas hemos desplazado nuestros saberes, nuestros quereres y los frutos todos de nuestro trabajo y de nuestro existir por entre los avatares de la subestimación y, con frecuencia, de la sumisión.

La crisis alimentaria, de la que en el presente se habla tanto, es poco diferente de la que vive toda la población latinoamericana ubicada bajo los límites de pobreza, que pasará del 35 hasta entre el 38 y el 40 por ciento, según aseguró Rebeca Grynspan, alta funcionaria de la o­nU en la ceremonia de firma de un acuerdo entre el gobierno y la CEPAL, para el fortalecimiento institucional de la República Dominicana, en marzo de 2005.

¿Por qué las alharacas actuales? Porque la verdadera crisis no es la de los alimentos sino la del sistema que relega al sector agropecuario en casi todas partes, y es remiso a la generosidad en los préstamos, a entregar tierras fértiles y suficientes, a promulgar leyes de agua, y a acceder a ser partes de los términos que las y los productores engloban en otra frase cada vez más pronunciada: ’soberanía alimentaria’.

Soberanía y no ’seguridad alimentaria’ como lo enuncia la FAO, porque en este concepto no están subrayados los componentes patrimonio nacional, justicia, reforma agraria integral, ni redistribución equitativa de la riqueza. Para que la alimentación llegue a todos y todas, la soberanía es una condición. Y ella se verá socavada si la tendencia que se ha estado agudizando en los últimos meses de capitales que buscan comprar tierras en los países subdesarrollados para garantizarse alimentos en ese futuro crítico, se mantiene y crece como parece que ocurrirá.

Aunque no es dato de público conocimiento, en este país de grandes terratenientes,extensiones agrícolas han estado vendiéndose a punto tal que el campesinado del país ha hecho público su rechazo a la política del ‘mercado de la tierra’. Entiende que ésta es una estrategia del Fondo Monetario Internacional (FMI) consecuente con el neoliberalismo, que enajena a la gente del patrimonio nacional del cual la tierra es elemento esencial, motivo por cual no debe ser vendida.

Fueron las mismas agricultoras entrevistadas quienes aseguraron que ‘aquí en Monte Plata dieron 4 millones de hectáreas de tierra para la producción de etanol’. Lo consiguen a partir de la caña de azúcar de la cual el país ha sido importante productor.

Soberanía alimentaria, más que un término

Juana Ferrer, ‘Negrita’, estaba allí, desde muy temprano, entre las primeras que iniciaron el desfile del último 25 de noviembre, fecha elegida para conmemorar el Día Mundial contra la Violencia de Género, en tributo a las tres hermanas Mirabal, vigorosas activistas políticas, calificadas por el Poeta Nacional Pedro Mir como las ‘mariposas’, mujeres mandadas a asesinar en esa fecha de 1960 por el tirano Rafael Leónidas Trujillo.

Las muchachas de Salcedo, como también les mencionan por la localidad donde nacieron, en la provincia de ese nombre al norte del país, han devenido máximossímbolos de las luchas por la no violencia contra las mujeres en América Latina. Cada año, desde 1980, serealizan concentraciones frente al Parque de la Independencia, en Santo Domingo, la capital, en las que participan representaciones de lo más avanzado de la sociedad, en una nación donde los feminicidios cobran cada vez más vidas. Sólo en los dos primeros meses de 2009 sumaron 34 las congéneres mandadas a los cementerios, casi todas asesinadas por sus parejas y ex parejas sentimentales.

‘Negrita’ encabezaba este encuentro del 25 de noviembre, con esa energía que refleja surostro marcado por el incansable batallar. Candidata al Premio Nobel Cien Mujeres por la Paz en el 2004, plena de compromisos impostergables, su voz habla por los miles de hombres y mujeres de la tierra: ‘Realmente hay una crisis de los alimentos en el país y a nivel mundial; pero no esporque la tierra no quiera producir’. En la República Dominicana,el 70 por ciento de la tierra productiva está en manos de un pequeño grupo de terratenientes, empresarios agrícolas y trasnacionales, quienes no siempre la tienenproduciendo. ‘A ello se suma – relata Negrita, molesta - el poco apoyo a la producción, la desprotección total a los pequeños y medianos agricultores que viven endeudados. Hay una carencia de políticas agrícolas estatales’.

Para Juana Ferrer, la soberanía alimentaria, más que un término, significa un principio que los movimientos de campesinos y campesinas han asumido: ‘Cuando hablamos de soberanía alimentaria desde la Articulación Campesina, eso implica la lucha por la no privatización de la tierra como la promueve el Banco Mundial, la reforma agraria integral, el otorgamiento de créditos y el reconocimiento de las mujeres del campo, el derecho a producir los alimentos que la población necesita, no los que nos imponen. Si queremos tener garantizada la alimentación necesitamos acceder a recursos, necesitamos soberanía alimentaria’.

‘Negrita’ es una lideresa de mucha experiencia, que ha encabezado por mucho tiempo a CONAMUCA, de la cual es ahora secretaria de Relaciones Exteriores. Su voz se ha escuchado en el Foro Social Mundial y en los encuentros continentales de Vía Campesina, cuya Comisión de Equidad de Género preside.Para ella, parte de una familia numerosa de la provincia de San Cristóbal, limítrofe con el Distrito Nacional capitalino ‘existe una vinculación histórica de las mujeres con la tierra. Sabemos el valor de la tierra aunque las mujeres somos las que menos acceso tenemos. Pueden contarse con los dedos de la mano las mujeres que poseen un pedazo de tierra como jefas de familias y productoras. Como hay un problema generalizado de carencias, las mujeres somos las más perjudicadas’.

Leyenda de productoras de Monte Plata

En materia de equidad de género, no es previsible que los anticipos de hecatombe alimentaria alcancen con renovada furia a las mujeres productoras. Al menos no en los climas cálidos de nuestro Continente. Ellas suelen ser agricultoras de ‘conuco’: primero la subsistencia, los alimentos del día, y luego el excedente para vender, si lo hay. Eso las distingue de los varones, quienes desde el momento mismo que preparan la tierra piensan en destinar sus frutos al comercio.

Fátima Portorreal, profesora y antropóloga dominicana quien ha registrado archivo por archivo los otorgamientos de tierras desde la Reforma Agraria en 1962, lo dice así: ‘parece ser que las mujeres sienten seguridad cuando tienen un pedazo de tierra. Las extensiones de ellas son menores, nada más les da para hacer un conuco mientras que los hombres quieren monocultivos para vender’.

A una hora de camino desde Santo Domingo, la capital dominicana, en la provincia de Monte Plata, por entre sembrados de plátano y de ñame se llega al paraje de Santa Clara, donde un grupo de mujeres agricultoras y criadoras de cerdos se han organizado en cooperativa para producir embutidos, mientras atienden sus parcelitas. Empezaron con un préstamo que recibieron del Fondo de Inversiones Solidarias para la Autogestión, institución especializada en los créditos (FINSA); el cual han ido amortizando y, aunque todavía no tienen muchas ganancias, van recuperando sus inversiones y algo les queda. Lo suficiente como para que hayan abierto una tiendecita para vender medicinas veterinarias, clavos, alambre para cercas y otras menudencias.

En la parte más visible del pequeño recinto donde cortan las carnes, las adoban para hacer tocino, y se aprestan a acomodar longanizas y chorizos, se le ocurrió a Juana Vidal colocar una leyenda rudimentariamente escrita sobre tela.Cuenta ella que la primera parte del texto lo escuchó en una actividad de CONAMUCA ‘pero, como no me dio tiempo para copiarla, aquí la fuimos completando para que dijera lo que nosotras queríamos’. Y eso que dice, dice mucho: ‘Donde piensa una hay sentimiento, donde piensan dos hay determinación, donde piensan tres mujeres nace la organización. Pero cuando más mujeres piensan, la tierra germina en esperanza y es posible proveer la zafra de un mundo/Asociación Santa Clara’.

CONAMUCA significa mucho en el pensamiento de estas mujeres de campo, tal y como señala Vidal: ‘Cuando cogemos un préstamo, sabemos que lo tenemos que pagar. Y lo que queda es para hacer algo en la casa, o para comprar algo a los hijos. Ya el hombre no decide. Otra cosa que ha surgido con la organización, es que vimos la necesidad de empezar a formarnos. Hay veterinarias estudiando aquí en la zona; también hemos tenido cursos de cómputos porque contamos con un centro comunal’. Para este colectivo de mujeres familiarizadas con la tierra, el problema no es de ‘que la tierra no dé, porque usted tira una semillita y allí tiene una planta, tiene alimento. La crisis está en el abandono, en la falta de créditos que retrasan la compra de semillas y los pases de arado. Acá producimos para comer pero no para vivir’.

Criterios autorizados

Este sesgo de sabiduría y de firmeza conceptual nacido de una cotidianidad que, a veces, te saca el aire porque una no sabe con qué va a comprarle los cuadernos a los muchachos para que vayan a la escuela, lo teorizó con altos vuelos el Premio Nobel de Economía 1998, Amarthya Sen, padre del paradigma del desarrollo humano: ‘Para él (y así lo demuestra empíricamente) el hambre no se produce por una insuficiente producción de alimentos. Las hambrunas pueden ser los resultados de una insuficiente producción, pero ésta es consecuencia de unos pobres o injustos mecanismos de distribución.Así, Sen señala que los problemas de distribución son en mayor medida la causa del hambre, contradiciendo los principios de la teoría económica tradicional’.'En segundo lugar, Sen estableció que las cuestiones de género son parte integral de los procesos de desarrollo. Desmintió que bajos niveles de desarrollo económico afectasen de igual manera a hombres y a mujeres y que las políticas de desarrollo sean neutrales en cuanto al género’.

En la misma línea, José Andujar, gerente general del Fondo de Inversiones Solidarias para la Autogestión, institución especializada en créditos (FINSA), dice que ‘las mujeres tienen un comportamiento ideal con los créditos. No ocurre así con los hombres. Faltan políticas definidas para lo agropecuario. Hoy encontramos a muchas de ellas manejando sus actividades productivas’. Y también a muchas que emigran de las labores agrícolas. El activista político y destacado periodista Adalberto Grullón coincide con lo que dicen y sienten las que permanecen trabajando la tierra. Tampoco él cree que haya una crisis de alimentos, sino del modelo: ‘El esquema de la tenencia de la tierra en la República Dominicana – recuerda - era muy masculino y cuando las mujeres se dieron cuenta de que tenían posibilidades, se proletarizaron. Las verás más en los invernaderos, recogiendo las cosechas como asalariadas, pero no sembrando. Ganan mejor que en el conuco’.

En las políticas de libre comercio, la alimentación es apenas una mercadería más y no un derecho. Las mujeres producen entre 60 y 80 por ciento de los alimentos en los países pobres y la mitad de la producción mundial de alimentos, tal y como pudo conocerse en el Foro para la Soberanía Alimentaría, realizado en Febrero de 2007 en Sélingué, Mali.

Luchar contra la opresión y la explotación de las mujeres es fundamental en las luchas campesinas por la soberanía alimentaria. Y esa lucha se engarza con los esfuerzos de las mujeres por su autonomía, por compartir responsabilidades y tareas y por la sustentabilidad de la vida humana. Las productoras de Monte Plata tienen esto muy racionalizado.

¿Podrá el país asumir los retos?

Retornar a la agricultura es el consejo de muchos líderes mundiales. Es el caso de la ministra de Agricultura chilena Marigen Ariadna Julia Hornkohl Venegas, quien durante la inauguración del XXXIII Foro Andino sobre Seguridad Alimentaria en Chile, el 25 de noviembre pasado, aseveró: ‘los países y el mundo deben invertir más en las capacidades y en el desarrollo de sus poblaciones; deben apostar más decididamente en tener mejor ruralidad para todos, para el conjunto de la sociedad’. Por su parte, el Representante Regional de la FAO ante América Latina y el Caribe, José Graziano da Silva, dijo unos días después, el 10 de diciembre, en Santiago de Chile, que ‘en América Latina no faltan alimentos. Sobran. El tema es el acceso, pero con una política adecuada se puede afrontar con éxito’.

Pavel Isa Conteras, economista dominicano, se pregunta cómo podrá el país asumir el reto, con la ausencia de políticas favorecedoras del campo, y el ‘negociazo’ que suponen para los señores del capital las importaciones, que llevan a la nación cada vez más hacia esa dependencia.

En enero 2009, en reunión de agroempresarios, estos denunciaron – como lo reportó el diario 7Dias.com.do - que aunque el país es signatario del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica ’sería injusto abarrotar el mercado local de artículos importados cuando los productores locales atravesamos por un momento muy difícil’.

‘La crisis ha afectado principalmente a los más pobres, los sin tierra y las familias encabezadas por mujeres’, explicó Hafez Ghanem, director general adjunto de la FAO en el país.

Según informes del Banco Central de la República Dominicana, el incremento en los precios de los alimentos redujo el salario de los empleados en 2008 y unos tres millones de personas en el país carecen de ingresos para adquirir la canasta básica. ‘Los alimentos de la canasta familiar: cereales y sus derivados, grasas comestibles, diferentes carnes, granos, plátanos,leche, espaguetis, huevos, vegetales, entre otros, concluyeron 2008 con una inflación superior a 2007. En este enero 2009 subieron otra vez .

Mientras tantos países van incorporándose al listado de economías en crisis, América Latina, con el componente activo de su población femenina, se pone de pie.La convocatoria a otro mundo posible está fijada para nuestros pueblos y en la República Dominicana, las mujeres de la tierra continúan luchando por un proyecto de agricultura que garantice su permanencia en el campo y el sustento de sus familias.

Ellas tienen en el recuerdo de la asesinada lideresa Florinda Soriano, más conocida como Mamá Tingó, un símbolo y una bandera de lucha. En 1974 la mató el capataz de un terrateniente que les quería quitar las tierras en Hato Viejo, Yamasá, en la provincia de Monte Plata.

Hoy, el himno de las mujeres afiliadas a CONAMUCA, repite este estribillo: ‘No me dejen sola /suban la voz/ que la tierra es nuestra/ dijo Tingó’.

(Tomado de www.kaosenlared.net)

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“Las organizaciones caminarán en la víspera del inicio de la segunda lectura del proyecto de reforma constitucional”

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Unas 40 organizaciones que conforman la Coordinadora Nacional de Resistencia al Retroceso Constitucional realizarán una marcha el próximo martes 8 de septiembre, para exigir a los asambleístas que durante el conocimiento en segunda lectura de la reforma constitucional sea modificado el artículo 30 del proyecto, por considerarlo violatorio a los derechos de las mujeres.

La marcha partirá, a las 2:00 de la tarde, desde el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y se espera que llegue al Congreso Nacional.

Las organizaciones entienden que, de aprobarse en segunda lectura el polémico artículo, las cifras de muertes maternas aumentarán en República Dominicana.

“Al acercarse la fecha fijada para la segunda lectura del texto de la reforma constitucional, la Coordinadora Nacional de Resistencia al Retroceso Constitucional y el Foro de Mujeres por la Reforma Constitucional vemos con preocupación la actitud asumida por los partidos políticos frente al artículo 30, que confiere estatus de persona humana el óvulo fecundado”, dicen las organizaciones en un documento.

Lilian Fondeur, vocera de las organizaciones, aseguró que, de acuerdo con la encuesta de la firma Gallup, el 80 por ciento de la población está de acuerdo con que la mujer pueda interrumpir su embarazo cuando su vida está en peligro.

Asimismo, afirmó que tres de cada cuatro dominicanos sostiene que el aborto debe ser regulado por el Código Penal o sanitario.

“El pueblo dominicano espera y merece actuaciones serias y responsables de sus representantes en la Asamblea. Esperamos que asuman la defensa de los principios democráticos y de los derechos de ciudadanía como un deber sagrado. Queremos que tengan valor y la entereza de votar en función del bien común y no de intereses electorales”, indican.

Entre las organizaciones que conforman la Coordinadora de Resistencia se encuentran el Foro de Mujeres por la Reforma Constitucional, Foro Ciudadano, la UASD, el Colegio Médico Dominicano (CMD), la Confederación Nacional de Mujeres del Campo, Profamilia, Participación Ciudadana, Colectivo Mujer y Salud, entre otras.

El artículo 30 del proyecto de reforma constitucional sometido por el Poder Ejecutivo fue aprobado en primera lectura el pasado 21 de abril.

El mismo establece que “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte”.

Ante el inicio, el próximo 9 de septiembre, de la segunda lectura de la reforma constitucional, diversos grupos claman por una variación del artículo 30, mientras que las iglesias piden que el mismo sea ratificado.

Clavedigital.com.do

Probablemente Juan Cabrera estaba muy tranquilo la madrugada en que llegó a él la brisa de su desventura. Era un cinco de octubre de 2008, domingo por más decir. Probablemente la noche estaba clara, con una de esas lunas de cimitarra de la que se cuelgan dos o tres estrellas; pero a la hora en que nos interesa quizás la luna estaba ya muy alta o venía de regreso de su exploración nocturna en busca de alguien que la entienda. Porque eran las dos de la mañana. Y él estaba trabajando; como trabajan casi todos los Juan Cabrera del mundo. Tenía 63 años y aunque era pensionado, seguía trabajando –Algunos dirán que eso no era bueno, otros dirán que tenía la suerte de estar trabajando a pesar de tener más de 60 años y de estar pensionado. Pero él no se preocupaba por esas preguntas. Había leído un poco y pensado lo suficiente a lo largo de su vida y sabía que las cosas son como vienen y que uno las recibe y que ellas hacen con uno lo que quieren, o uno hace con ellas lo que puede, lo que debe, o lo que le gritan que haga las entrañas.

Juan Cabrera era sereno, tranquilo. Y también era sereno de la planta de gas de Centro Gas Dominicano de la Calle Central del Café de Herrera. Era lo que decimos un “guachimán”. A las dos de la mañana, ocultos en unos matorrales de afuera de la planta, desde los que se podía ver a Juan Cabrera, dos, tres… cuatro hombres lo vigilaban, seguían sus pasos por el patio de la planta o entre oficina y galpón, o entre el desvencijado sillón en que se sentaba con una radio vieja y el portón que a veces iba a comprobar si seguía cerrado con cadena y candado –él mismo había cerrado, pero a esa hora, con tanto tiempo y media noche todavía por domar, qué más se puede hacer que ir a ver lo que ya se sabe. Ellos venían a tomar “lo suyo”. Lo vaqueaban mientras un carro los esperaba a prudente distancia. Agazapados, esperaron. Y cuando sintieron que era el momento oportuno (cuando se tiene suficiente experiencia eso se siente), una hora después, entraron. Juan Cabrera murió esa madrugada. El médico legista dijo que fue aproximadamente a las tres de la mañana. Lo encontró a las seis el sereno que iba a cubrir el turno que iniciaría a esa hora. El turno de Juan había terminado, pero él no lo supo. Asesinado, en un “intento de robo”, que enfrentó. Asesinado por ¿dos, tres, cuatro ladrones? Que no robaron nada, ni siquiera el revólver y la escopeta del guachimán y policía retirado.

Algún tiempo antes, su hija había sentido un sobresalto grande, un vacío en el estómago, pero no como el del miedo escénico sino como el de una desesperación que no tiene nombre y que ni siquiera se distingue tan bien como para poder señalarla con el dedo. Con cierto encono, enfático, él advertía a alguien por teléfono, de que eso no se podía permitir, que las cosas no eran así. Había denunciado que en la distribución del gas, en la venta, varias personas habían urdido una complicidad tosca para robar una parte del combustible. Le contó con pocas palabras a Solanlly, y le dijo que había hablado con el administrador de la planta. Y que no se preocupara.

Cuando en la mañana del 6 de octubre ella supo de su muerte, al dolor, a la congoja, al nudo en la garganta y el fuego mojado en los ojos, se unió el ramalazo de la intuición, de la sospecha, de saber que de algún modo ella sabía algo. Supo que su padre había muerto, supo que ya no estaría más con ella, que se había ido, que esa sensación de separación, de lo inasible iba a crecer en sus sentidos.

Y también conoció, en el resumen veloz de su conciencia y su inconsciencia por los vericuetos de sus recuerdos y sus percepciones, que el balance que de su padre ella tenía era el de un hombre bueno, un hombre honesto. Y eso para ella era importante. Tanto, que supo también que muchos planes y proyectos y expectativas que había estado impulsando en su joven vida de 22 años hasta apenas dos días antes, quedaban aplazados. Ahora lo que correspondía era la Justicia. Lo que correspondía era honrar a su padre. Porque sin quererlo sabía que en este país cuando matan a nadie todos hacen como si no hubiese pasado nada, miran para otro lado, siguen su camino y no se preocupan. Para el que crece entre los pobres, la muerte trágica de alguien no es un asombro. Le sobrecoge sí, cuando esa muerte golpea cerca y el que fallece es conocido o uno de los suyos. La muerte es una compañía importuna pero leal. Y las muertes instrumentadas –no ocurridas sino hechas, a la medida—dispuestas, perpetradas, incurridas, maduradas, ejecutadas por manos y mentes humanas, casi siempre quedan impunes. Por eso comenzó a querer saber qué había ocurrido, comenzó a querer saber qué estaba haciendo la policía para capturar a los responsables. Y comenzó a querer que se hiciera justicia.

Fue así como aprendió que la Policía investiga, indaga, descubre indicios, persigue pistas, presiona a los detenidos por otros crímenes parecidos para que digan si saben algo sobre este crimen. Y que cuando captura a los que han sido sindicados, implicados, denunciados –si éstos tienen armas–, somete tales armas a lo que ellos llaman “análisis de balística”. Eso fue lo que se hizo en este caso. Y resultó que una de las armas que la policía le “ocupó” a uno de los detenidos era con la que habían matado a su padre. Y a otras tres personas entre septiembre y noviembre de 2008. Solanlly conoció que el procedimiento dispuesto por el Código Procesal Penal dominicano es que la Policía entrega todos los resultados de la investigación al Ministerio Público, los fiscales, y que éstos introducen el caso ante un Juez de Instrucción, que debe decidir conforme a la ley, si basado en lo que presenta el Ministerio público, él debe disponer si los acusados deben guardar prisión preventiva o ser dejados en libertad o en libertad bajo fianza o en arresto domiciliario.

Entonces ella entendió eso de “cuando matan a nadie”. Porque se dio cuenta desde temprano de que había como una discrepancia entre lo que disponía la ley y esa relativa displicencia que reinaba, como una tranquilidad, como un aire caliente en los juzgados, en los despachos, en los destacamentos, que hacía que todo marchara de una forma extraña, como vidriosa, como normal de un modo raro, que no era la forma en que ella había visto que marcharan las cosas en la vida. No es que fueran lentas o rápidas, era que sucedían como en otro tono de luz, en otra frecuencia de sonido, como en el cuarto de al lado, pero dado que a ella le estaban sucediendo era como estar dentro de algo que al mismo tiempo está lejos. No le gustó, no era lo que quería para con su recuerdo sobre su padre. Y acometió, se empecinó en no dejar que las cosas “fueran como son”. Por eso, desde el 5 de octubre en que su vida cambió, no ha dejado las cosas en paz. Porque solo así ella siente que tendrá en paz a su padre.

Y eso explica cómo una muchachita de un barrio de la ciudad, joven y sin experiencia en estas cosas ha impulsado un proceso en el que a ese tedio profesional de los juzgados, a esa connivencia sonriente de los pasillos y los despachos, los ha confrontado con recusaciones de fiscales (que es como se llama cuando una víctima o el representante de una víctima rechaza el papel que el ministerio público está jugando en un caso), con recusaciones del juez, con reclamos a la policía para determinar dónde está el arma con la que mataron a Juan Cabrera y sobre la que la unidad especializada de la policía hizo un estudio de balística que demostró que también había matado a otras tres personas, entre ellas una oficial de la AMET. Es por lo que no la han cansado los “reenvíos” con los que los tribunales agotan a las hijas, esposas, hermanas de los guachimanes, choferes, obreros, chiriperos y demás nadies que mueren violentamente o en lo que ese tedio de instituciones llama “circunstancias no esclarecidas”. No se ha dejado amilanar porque se hayan suspendido audiencias porque a los presos “no los han bajado”. No la ha vencido el que uno que otro fiscal o abogado le haya dicho o haya dicho para que ella lo escuchase “que ese caso es débil y va a terminar archivado”; “qué todos sabemos pa´donde va a parar esto”. No ha aceptado la insistencia de muchos de los que la rodean de que “no se puede creer en la justicia” y de que “con unos cuantos pesos yo te pongo en contacto con alguien que te resuelve eso” en alusión a pagar por obtener “el beneficio de ver convertidos en cadáveres” a los hasta ahora supuestos responsables de la muerte de su padre.

Ella ha insistido. Y cuando ha sentido que se ahoga en la impotencia ha hablado y buscado entre aquellos que están más cerca de su corazón. Porque finalmente ha entendido. Ha comprendido que los hechos ocurridos hasta ahora son solo piedras para hacer el camino de lo que tiene por hacer.

Y entonces su voz se salió de los pasillos, de los despachos y los tribunales porque en ese aire viciado el recuerdo de su padre y los méritos que ella le guardaba no podían respirar suficiente, y buscó en otro lado, y comenzó a hablar y convocar y tejer redes con los nosotros, los que tenemos que ir con ella en este proceso, los que estamos concernidos por el propósito de que algún día haya justicia, haya derecho, haya equidad, jueces que juzguen conforme al derecho, fiscales que no cejen en el cumplimiento de su deber, autoridades que sean guía moral en fin transparencia, buen gobierno, y que este no sea un país lleno de nadies que son abusados y olvidados. Por eso nos convoca, nos invita, a que estemos con ella el próximo jueves, el día veinte de Agosto, en el Palacio de Justicia. Porque ella sabe que ese día no termina nada, sino que comienza un caminar que no se detendrá.

Lugar: Palacio de Justicia de la Provincia de Santo Domingo

Sala de audiencias b, cuarta planta

Dirección: Av. Charles de Gaulle No. 27, Santo Domingo Este
Hora: 9:00 a.m.

Para más información llamar al 809-788-3191 o escribir a palomanat@gmail.com / indajoven@yahoo.com

Cinco son los expertos, todos hombres, lo que constituye un evidente desequilibrio de género

Los especialistas serán presentados el 17 de agosto en el país y de inmediato comenzarán sus investigaciones

La construcción de la cementera generó diversas protestas multitudinarias en los últimos meses

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Los trabajos de Naciones Unidas para evaluar el impacto ambiental de la construcción de una cementera en la zona de Los Haitises comenzarán la semana próxima, luego de que el organismo concluyó la selección de nueve expertos internacionales para que conformen el equipo.

“Hemos realizado un gran esfuerzo por parte de las Naciones Unidas para contar con los mejores expertos en cada una de las áreas de la evaluación”, indicó la coordinadora del Sistema de Naciones Unidas en el país, Valerie Julliand.

La diplomática detalló que los especialistas analizarán el proceso mediante el cual el Estado concedió la licencia ambiental al Consorcio Minero Dominicano para la construcción de la cementera en el municipio de Gonzalo, Monte Plata.

Además, añadió Julliand, el equipo de investigadores analizará la viabilidad de construir la cementera en esa región y la pertinencia de la industria en la zona.

La representante del organismos mundial garantizó que los nueve especialistas, que estarán coordinados por el colombiano, Juan Mayr Maldonado, fueron elegidos “siguiendo criterios técnicos de excelencia académica, amplio conocimiento de las convenciones internacionales, experiencia de trabajo con las Naciones Unidas, integridad y transparencia, entre otros aspectos”.

El equipo completo, en el que hay ambientalistas, biólogos, geólogos, antropólogos y médicos, será presentado el próximo 17 de agosto en la Casa de las Naciones Unidas en el país.

A continuación, el equipo que realizará la evaluación:

1.
Juan Mayr Maldonado, Coordinador del equipo, colombiano, fue ministro de Medio Ambiente en su país. Presidió la Comisión de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, varias sesiones de la Convención de las Naciones Unidas para la Biodiversidad y el panel de alto nivel de las Naciones Unidas para el Foro de Bosques. Perteneció al panel del Secretario General que revisa las relaciones entre la sociedad civil y la ONU, fue vicepresidente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y candidato a la Dirección Ejecutiva del PNUMA a nivel mundial.

2.
Leslie F. Molerio, cubano, geólogo de yacimientos minerales e hidrogeólogo con maestría en hidrología isotópica y postgrado en geomorfología cársica por la Universidad de La Habana. Es miembro del Comité Internacional de Revisores del Patrimonio Mundial Natural de la UNESCO y miembro de la Federación Espeleológica de América Latina y el Caribe.
Ha realizado más de 400 estudios geológicos, geomorfológicos y de hidrología superficial e hidrogeología –particularmente del karst- en América Latina, el Caribe y África. Se ha desempeñado como investigador para UNESCO, FAO, UNICEF, OPS-OMS, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), y la Unión Internacional de Espeleología (UIS), entre otras instituciones.
3.
Luis A. Bojórquez, mexicano, biólogo doctorado en manejo sostenible de cuencas por la Universidad de Arizona. Es investigador del Institute of Computational Earth Systems Sciencie de California, y del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su área de especialización es ordenamiento ambiental, métodos de visualización para el mapeo de vulnerabilidad de aguas subterráneas y evaluaciones de impacto de medio ambiente a través de análisis multicriterio.
4.
Elías Mujica, peruano, arqueólogo y antropólogo con estudios de posgrado en la Universidad de Cornell. Ha ejercido como consultor del Proyecto Regional para el Patrimonio Cultural, Urbano y Natural-Ambiental (PNUD/UNESCO) y del Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO para la elaboración de los informes periódicos sobre el Estado del patrimonio mundial en América Latina y el Caribe. En la función pública se ha desempeñado como Jefe del Instituto Nacional de Cultura del Perú, Coordinador del Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina y fue presidente de la Asociación Peruana para el Fomento de las Ciencias Sociales. Ha publicado más de 120 artículos científicos y es autor de 15 libros.
5.
Pierre L. Auger, canadiense, médico y hematólogo con maestría en medicina ocupacional por la Universidad de Londres. Ejerce su labor en el departamento de salud ocupacional y medio ambiente de la Dirección de Salud Pública de Quebec. Es investigador y docente del Centro Hospitalario Universitario de Quebec y del departamento de medicina preventiva de la Universidad de Laval. Tiene numerosos artículos sobre calidad del aire y exposición a tóxicos por actividades industriales y laborales.
6.
Ray Bustinza, peruano, médico con maestría en epidemiología por la Universidad de Laval. Su área de especialización es la evaluación de riesgo e impacto sobre la salud, el medio ambiente y el medio laboral. Ha trabajado para OPS-OMS desde hace 15 años en Perú, Costa Rica, Ecuador, Barbados, entre otros países, y tiene más de 40 publicaciones en revistas científicas. Pertenece al Centro Hospitalario Universitario de Quebec que es uno de los centros colaboradores de OPS-OMS para la evaluación y vigilancia de los impactos sobre la salud del medio ambiente y del medio laboral.
7.
Eduardo Vadillo, mexicano, biólogo con maestría en medio ambiente y desarrollo del Instituto Politécnico Nacional de México. Está especializado en ordenamiento territorial; planeación ambiental e impacto ambiental; diagnósticos ambientales en áreas naturales protegidas; legislación ambiental; e instalaciones industriales y contaminación de agua y suelo. Es docente de la UNAM, ha publicado numerosos artículos y participado como ponente en conferencias y cursos especializados en México, Noruega, EEUU, Nicaragua, Bolivia y Chile.
8.
Hernán Mora Corrales, costarricense, ingeniero agrónomo por el Instituto Nacional de Agronomía de París con maestría en Ciencias Sociales y Económicas. Cuenta con una amplia trayectoria, tanto a nivel académico como técnico, en América Latina y el Caribe, y Europa. Sus áreas de especialización son ordenamiento ecológico del territorio, desarrollo rural, desarrollo sostenible y análisis agro-socioeconómicos mediante diagnósticos participativos. Ha trabajado para FAO en Brasil y Paraguay y para el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agrícola (IICA) en varios países de América Latina y el Caribe. Cuenta con más de treinta publicaciones en español y francés.
9.
Julio Calderón, panameño, biólogo con maestría en Ciencias Biológicas por la Universidad de La Habana. Tiene una amplia experiencia en áreas protegidas, biodiversidad, manejo integrado de recursos hídricos y gran conocimiento de las convenciones de las Naciones Unidas en al área de medio ambiente. Fue responsable para la subregión de Centroamérica y el Caribe de la Oficina del PNUMA.

Clave/bocealo

proteccion-th1Los hechos en Tamboril muestran que los dominicanos y dominicanos estamos ante un organismo que opera como en los Doce años… con licencia para matar.
La gente se ha manisfestado en espera de una acción que no sea solo la simulación como nos tienen acostumbrados en nuestro país.

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